Hablar de lo que hoy ocurre en Jalisco no es un desvío de nuestra agenda cultural: nos atraviesa de frente. La comunidad drag no existe aislada de la realidad política y social; dentro de ella conviven, crean y resisten personas trans, muchas de las cuales comenzaron a nombrarse y reconocerse desde edades tempranas. Por eso, lo que está pasando con las infancias y adolescencias trans en Jalisco también es un tema que nos concierne.
El estado vive actualmente una crisis institucional que ha escalado a nivel nacional. El Congreso de Jalisco ha decidido, por tercera ocasión, no acatar una resolución directa de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que ordena garantizar el derecho a la identidad de género de niñas, niños y adolescentes trans.
No se trata de una opinión ni de un debate moral: se trata de constitución, derechos humanos y legalidad.
¿Qué ordenó la Suprema Corte?
Desde hace años, la SCJN ha sido clara: la identidad de género es un derecho humano fundamental. En resoluciones recientes, el máximo tribunal del país determinó que:
La edad no puede ser una barrera para el reconocimiento legal de la identidad de género. Los estados están obligados a crear un procedimiento administrativo, rápido y accesible para que personas menores de edad (acompañadas de sus tutores) puedan rectificar su acta de nacimiento en nombre y género.
Este criterio no es opcional. Es un mandato constitucional.
TE PODRÍA INTERESAR: Madison Basrey: Nacer dos veces
¿Por qué Jalisco está en desacato?
A pesar de la claridad jurídica, la mayoría del Congreso local (integrada por Movimiento Ciudadano, PAN y PRI) ha bloqueado la reforma a la Ley del Registro Civil. El 28 de enero, el pleno volvió a votar en contra, incurriendo formalmente en lo que la ley define como desacato constitucional: la desobediencia deliberada a una sentencia de la autoridad judicial más alta del país.
Así quedó la votación:
En contra: 22 votos (MC, PAN, PRI)
A favor: 11 votos (Morena, Hagamos, Futuro)
¿Por qué esto importa a la comunidad drag?
Porque el drag no es ajeno a las identidades trans. Muchas artistas, performers, creadorxs y gestorxs culturales trans forman parte de nuestra escena. Negar derechos a las infancias trans es cortar de raíz futuros posibles, incluidos aquellos que algún día encontrarán en el drag un espacio de expresión, supervivencia y arte.
Los colectivos y familias no están pidiendo privilegios. Están exigiendo derechos básicos, ya que sin un acta que refleje su identidad real, las infancias trans enfrentan:
Discriminación escolar, al ser obligadas a usar nombres que no les representan. Barreras en salud, con trámites y atención médica constantemente cuestionados. Invisibilidad jurídica, que las coloca en una situación permanente de vulnerabilidad.
Como lo han señalado organizaciones como Impulso Trans:
“El interés superior de la niñez no se protege negando su identidad, sino garantizando las herramientas legales para vivir con dignidad.”
Defender hoy a las infancias trans es también defender el futuro del arte drag, de la diversidad y de la cultura disidente en México.
¿Qué sigue? El reloj corre
La SCJN fijó un plazo definitivo: 19 de febrero de 2026. Si el Congreso de Jalisco no legisla antes de esa fecha, las consecuencias podrían ser inéditas: Destitución de diputadas y diputados por incumplir un mandato constitucional. Consignación penal, al configurarse el delito de desacato.
Jalisco está ante una disyuntiva histórica: Cumplir la Constitución y proteger a su juventud, o sostener una resistencia política que podría dejar al estado sin Poder Legislativo.