La Draga Dragona se despide del Multiverso de las Amponas y no, no estamos bien. A través de un comunicado cargado de corazón morado, la “dragona de lentes que solo quería jugar” anunció su salida con un tono íntimo, casi como esas despedidas que no quieres leer completas porque sabes que algo se está cerrando.
El mensaje no es escandaloso, ni polémico, ni busca ruido. Es, más bien, un acto de cuidado. La Dragona habla de decisiones tomadas “por el bien de todos”, de guardar uniformes, de dejar ese sillón frente a la pared azul que ya era parte del imaginario colectivo. Hay algo profundamente simbólico en eso: no solo se va un personaje, se pausa una rutina, un espacio seguro, una forma de comunidad que se construyó video a video.
¿Cuál será el futuro del Multiverso de las Amponas?
Y aunque el discurso suena a cierre, también deja grietas por donde entra la esperanza. Porque en el drag, como en la vida, las despedidas rara vez son definitivas. Son transformaciones. Cambios de piel. Nuevos universos narrativos esperando suceder. La Dragona no habla de retiro, habla de camino diferente. Y eso, Dragversidad, no es lo mismo.
LEER: Draga Dragona: el nacimiento del nuevo personaje de Turbulence