Antes de los reveals virales, los splits en TikTok y las pelucas que llegan en tres días por internet, existió una generación de artistas que construyó el transformismo mexicano desde el rigor, el cabaret y la resistencia. Y justamente eso quedó clarísimo en el episodio trece de Momentolence, donde Turbulence Queen conversó con la legendaria Ricky Lips en una charla que terminó siendo mucho más que una entrevista: fue una clase de historia viva para toda la Dragversidad.
Entre anécdotas de camerino, recuerdos de la vida nocturna en los 80 y reflexiones incómodamente necesarias sobre el presente del drag, Ricky dejó algo muy claro: el transformismo clásico no era improvisación, era disciplina teatral llevada al extremo.
La vieja escuela donde no cualquiera pisaba el escenario
Durante la conversación, Ricky recordó cómo funcionaban las compañías de transformismo en las décadas pasadas, auténticas “escuelas de dirección” encabezadas por figuras como Freddy Bermejo o Artemio Robles, donde ninguna artista podía subir al escenario si la ilusión no era perfecta. Porque en esa época el transformismo no se medía por likes ni por tendencias virales. Se medía por la capacidad de convertirse en otra persona desde la primera silueta en la oscuridad del escenario.
“La gente tenía que reconocer a la artista antes de que hablara”, explicó Ricky, hablando sobre la obsesión por las proporciones, el vestuario, el maquillaje y la sincronización exacta. Una filosofía artística que entendía el escenario como un espacio sagrado donde el detalle era absolutamente todo.
Y sí, Dragversidad: hubo un tiempo donde incluso las artistas debían estar registradas formalmente en la ANDA para poder trabajar en centros nocturnos. El transformismo era espectáculo profesional regulado, no solamente entretenimiento improvisado de medianoche.
El precio real de la fantasía
Uno de los momentos más fuertes del episodio llegó cuando Ricky desmenuzó cuánto cuesta realmente construir una caracterización profesional. Porque detrás de cada “se parece idéntica” existen inversiones que rara vez el público imagina.
Prótesis dentales hechas a la medida, pelucas de cabello natural, vestuario de diseñador, fajas industriales, pupilentes, botas especiales y múltiples capas de medias forman parte de una economía silenciosa que sostiene el glamour arriba del escenario.
Y entonces soltó una frase que probablemente resume décadas enteras de precarización artística:
“Nos quieren ver como pavos reales y nos quieren pagar como gallinas”.
La frase pegó fuerte porque conecta directamente con algo que muchísimas artistas drag siguen viviendo hoy: públicos que exigen excelencia visual mientras la industria sigue pagando migajas.
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Drag vs transformismo: una conversación incómoda, pero necesaria
Lejos de caer en discursos de “antes era mejor”, Ricky Lips habló con honestidad sobre cómo el auge global del drag contemporáneo ha desplazado económicamente a muchxs artistas del transformismo clásico. Mientras las nuevas narrativas priorizan energía explosiva, trucos escénicos y performance físico, muchas leyendas del cabaret sienten que la mímica perfecta, la construcción teatral y la ilusión hiperrealista quedaron relegadas a un segundo plano mediático.
Pero lo interesante fue que Ricky no habló desde el resentimiento. Habló desde la adaptación. Por eso decidió integrarse a espacios modernos como «La Más Draga», donde apareció como jueza invitada en la cuarta temporada, aportando experiencia desde un lugar de enseñanza y respeto hacia las nuevas generaciones.
Porque al final, la conversación no trata de elegir entre drag o transformismo. Trata de entender que ambos existen gracias a décadas de artistas queer que sobrevivieron cuando todavía no había cámaras grabando ni marcas patrocinando orgullo.
La memoria también es resistencia
Quizá lo más poderoso de toda la entrevista fue recordar que el arte drag mexicano no nació con los realities ni con las redes sociales. Nació en cabarets, camerinos diminutos y escenarios donde muchxs artistas literalmente se jugaban la vida por existir públicamente.
Y escuchar a Ricky Lips hablar de pasión, permanencia y disciplina se sintió como un recordatorio urgente: las nuevas generaciones pueden tener acceso inmediato a maquillaje, pelucas y tutoriales pero el verdadero legado sigue estando en la entrega artística.