El universo Drag Race acaba de recordar por qué el drag dejó hace tiempo los escenarios pequeños para convertirse en un espectáculo global. Esta semana se reveló el primer bloque de artistas que formarán parte de RuPaul’s Drag Race: Werq The World 2027, la gira oficial de conciertos de RuPaul’s Drag Race, considerada actualmente el tour drag más grande y espectacular del planeta.

Entre las primeras confirmadas se encuentran Asia O’Hara, Latrice Royale, Shannel, Roxxxy Andrews, Plane Jane, Jorgeous, Vanessa Vanjie Mateo, Daya Betty, Morphine Love Dion y Jewels Sparkles, conformando una mezcla explosiva entre leyendas del reality, favoritas del fandom y nuevas figuras que entienden perfectamente cómo dominar internet y un escenario gigante al mismo tiempo.

El drag ya merece arenas completas

Lo impresionante de Werq The World no es solamente el elenco. Es la dimensión del fenómeno.

Mientras hace algunos años el drag mainstream todavía luchaba por ser tomado en serio fuera de bares y clubes nocturnos, hoy esta gira funciona bajo estándares de conciertos pop internacionales. Pantallas gigantes, visuales cinematográficos, cambios de vestuario imposibles, coreografías masivas y producción digna de una gira de estadio forman parte de un espectáculo que literalmente lleva el arte drag a otro nivel de consumo cultural.

Y quizá ahí está lo verdaderamente histórico: ver a drag queens ocupando espacios que durante décadas parecían exclusivos para artistas pop tradicionales.

De reality show a maquinaria global del entretenimiento queer

El crecimiento de Werq The World también refleja cómo RuPaul’s Drag Race dejó de ser “solo un programa de televisión” para convertirse en una industria global. Una industria donde las reinas no únicamente hacen lipsyncs: venden mercancía, protagonizan campañas, actúan, hacen música, giras internacionales y sostienen economías completas alrededor de la cultura queer contemporánea.

La selección inicial para 2027 parece diseñada precisamente para representar distintas generaciones del fenómeno. Desde figuras icónicas como Latrice Royale o Roxxxy Andrews (que ayudaron a construir la narrativa clásica del reality) hasta nuevas personalidades como Plane Jane o Morphine Love Dion, que crecieron ya dentro de la era del fandom digital y el consumo viral.

Y claro, también está Jorgeous, porque ninguna gira global está completa sin alguien capaz de hacer split, backbend y probablemente romper las leyes de la física antes del segundo coro.

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Un espectáculo drag que también funciona como celebración política

Aunque el show está pensado como entretenimiento masivo, también es imposible ignorar el peso simbólico de lo que representa. Ver una gira drag recorriendo América, Europa, Asia y Latinoamérica con producción multimillonaria sigue siendo un acto profundamente político en un contexto global donde las expresiones queer continúan enfrentando censura, ataques y discursos conservadores.

Cada arena llena para Werq The World termina convirtiéndose en una especie de declaración colectiva: el drag no solo sobrevivió se volvió imposible de ignorar. Y mientras algunas personas siguen preguntándose si el drag “es arte”, estas reinas ya están haciendo lo que muchxs artistas pop soñaron toda la vida: vender fantasía a escala mundial con plataformas de quince centímetros y pelucas que probablemente cuestan más que una renta promedio.

La corona definitivamente ya no cabe en un camerino pequeño.

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