La amistad entre Silky Nutmeg Ganache y A’keria C. Davenport, dos de las integrantes más queridas de la familia Davenport y participantes de RuPaul’s Drag Race All Stars 11, parece haber llegado definitivamente a su fin.

Después de semanas de especulación entre los fanáticos, ambas drag queens decidieron contar públicamente su versión de los hechos. Aunque coinciden en algunos momentos de la historia, también existen diferencias importantes sobre cómo ocurrieron los acontecimientos que terminaron incluso en una demanda judicial.

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Todo comenzó cuando A’keria se mudó a la casa de Silky

Según explicó Silky Nutmeg Ganache durante su participación en Mistress Mondays, en 2023 compró una casa en Houston y ofreció una habitación a A’keria para ayudarla durante un momento complicado de su vida.

Silky afirma que el acuerdo inicial era de tres meses y que únicamente le cobraba 500 dólares mensuales, una cantidad considerablemente menor al costo real de la vivienda. Sin embargo, asegura que la estancia terminó extendiéndose durante aproximadamente nueve meses.

Por su parte, A’keria C. Davenport sostiene que nunca vivió gratuitamente ni abusó de la hospitalidad de Silky. Incluso mostró comprobantes de pago para demostrar que la renta acordada sí fue cubierta de manera puntual.

Las versiones cambian cuando llega la mudanza

Ambas coinciden en que Silky decidió utilizar la habitación como estudio de grabación y le pidió a A’keria que se mudara. Sin embargo, el momento en que esto ocurrió también es motivo de desacuerdo.

Silky sostiene que A’keria retrasó varias veces la mudanza y dejó numerosas pertenencias almacenadas durante más de un año. En cambio, A’keria afirma que prácticamente recibió un aviso de último momento para abandonar la casa y que incluso limpió la habitación antes de irse, dejando algunos objetos con autorización de Silky para recogerlos posteriormente.

La televisión que terminó en los tribunales

El punto de ruptura fue una televisión. Silky asegura que únicamente conservó una pantalla de 65 pulgadas que incluso había regalado previamente a A’keria, negando haber tenido una segunda televisión en su poder. También afirma que la demanda presentada por A’keria fue desestimada cuando ésta no acudió a la audiencia judicial.

A’keria ofrece una versión distinta. Según explicó durante una transmisión en vivo, dejó dos televisores en la casa y presentó conversaciones donde, asegura, Silky reconoce haber buscado uno de ellos. También explicó que no asistió a la audiencia porque la notificación judicial llegó a un domicilio anterior tras su mudanza.

Más allá del dinero: una amistad rota

Aunque gran parte de la conversación pública gira alrededor de la televisión y la demanda, ambas coinciden en un punto: lo que realmente terminó fue una amistad. Silky expresó sentirse profundamente decepcionada porque consideraba a A’keria una hermana dentro de la familia Davenport y lamentó que el conflicto terminara escalando hasta las redes sociales y los tribunales.

Por su parte, A’keria aseguró que intentó resolver el problema en privado antes de hacerlo público y afirmó sentirse dolida porque la historia se expusiera primero durante las grabaciones relacionadas con All Stars 11.

Un conflicto que sigue dando de qué hablar

Hasta el momento ninguna de las dos artistas ha mostrado intención de reconciliarse. Silky declaró que la amistad terminó el mismo día en que concluyó el proceso judicial y aseguró que no volverá a hablar públicamente del tema.

A’keria también dio por cerrado el asunto, señalando que decidió compartir su versión para dejar constancia de los hechos desde su perspectiva y evitar que otras personas narraran la historia por ella.

Mientras RuPaul’s Drag Race All Stars 11 continúa generando conversación entre el fandom, este conflicto demuestra que algunas de las rivalidades y diferencias más profundas no siempre ocurren frente a las cámaras, sino también detrás de ellas.

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