Antes de las finales multitudinarias, las canciones, las Feminosas y una octava temporada en camino, La Más Draga comenzó con una idea mucho más pequeña: crear una plataforma que impulsara a artistas drag locales. Bruno Olvez y Carlo Villarreal, creadores y productores del proyecto, recordaron cómo una conversación nacida durante un momento de insatisfacción creativa terminó convirtiéndose en un programa que ninguno imaginaba producir durante tantas temporadas.

Durante una conversación conducida por Johnny Carmona, la pareja habló sobre su relación creativa, los primeros pasos del proyecto y el momento en que se dieron cuenta de que aquello que habían construido ya no pertenecía únicamente al nicho drag: había llegado a familias, festivales escolares e incluso salas de cine.

Y lo curioso es que, al principio, ni ellos estaban seguros de hasta dónde llegaría.

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¿Cómo nació La Más Draga?

Antes de crear La Más Draga, Bruno Olvez y Carlo Villarreal ya tenían experiencia en diferentes áreas de la producción audiovisual. Bruno estudió publicidad y desarrolló parte de su trayectoria en fotografía, mientras Carlo se formó en cine y animación digital.

También son pareja desde hace más de una década y, según contaron, su relación comenzó precisamente trabajando juntos. Esa dinámica eventualmente terminaría definiendo la manera en que construyeron La Más Draga. La semilla del programa apareció durante un momento en el que Carlo no se sentía satisfecho con los proyectos profesionales en los que estaba trabajando.

“Estaba como triste”, recordó. Bruno le preguntó entonces qué proyecto realmente quería hacer.

La respuesta terminó acercándolos al drag. Carlo ya seguía competencias como Dragula y, desde su experiencia audiovisual, observaba aquellos programas pensando qué podría hacer diferente técnicamente. Pero había algo todavía más importante detrás de la idea: quería trabajar con artistas locales y construir algo que ayudara a impulsar sus propuestas.

Así apareció la posibilidad de hacer su propia competencia. Bruno aceptó bajo una expectativa que el tiempo se encargaría de destruir maravillosamente:

“Va a ser una sola temporada”.

Spoiler histórico: no fue una sola temporada.

De una temporada en YouTube a un proyecto que les ocupa todo el año

Lo que comenzó como un experimento independiente en 2018 terminó creciendo hasta modificar también la vida profesional de sus creadores. Carlo reconoce que actualmente La Más Draga consume buena parte de su calendario: cuando termina una etapa comienza la siguiente entre preproducción, audiciones, promociones y desarrollo de una nueva temporada.

Alguien incluso les hizo una observación que Bruno recordó durante la conversación:

“La Más Draga antes era de ustedes, ahora ustedes son de La Más Draga”.

Una frase que resume bastante bien la dimensión que adquirió un proyecto que inicialmente no estaba pensado para convertirse en una maquinaria anual. A pesar del crecimiento, Bruno continúa definiéndolo como “un proyecto independiente, autogestivo y con corazón”, y asegura que ambos siguen involucrados directamente porque consideran que ese cuidado forma parte de su identidad.

Cuando «La Más Draga» salió de los bares

Quizá uno de los cambios más importantes que Bruno y Carlos identifican no está en el tamaño de las producciones, sino en quiénes comenzaron a consumir drag gracias al programa.

Carlo recordó que una de las intenciones originales era precisamente conseguir que más personas pudieran apreciar este arte. Con el paso de los años comenzaron a encontrarse con una audiencia que ya no estaba compuesta exclusivamente por personas LGBTQ+ adultas o asistentes habituales a espacios nocturnos.

Infancias, adolescentes, familias y personas adultas mayores comenzaron a conocer a las artistas. La música del programa también escapó de la pantalla. Durante la conversación recordaron canciones utilizadas en festivales escolares y fiestas de XV años, además de proyectos como la interpretación de Mexa realizada por el Coro Gay de la Ciudad de México.

La situación incluso hizo que Carlo replanteara algunas decisiones creativas alrededor de las canciones del programa al descubrir que había niñas y niños cantándolas. Es una transformación particularmente significativa para un arte que durante décadas encontró refugio principalmente en bares, cabarets y espacios LGBTQ+: el drag no abandonó esos lugares, pero consiguió sumar otros escenarios.

Bruno Olvez y Carlo Villarreal ya piensan en lo que sigue

Ahora «La Más Draga» se prepara para continuar su historia con una octava temporada, mientras Bruno y Carlos reconocen que todavía siguen imaginando hacia dónde puede crecer el universo que comenzaron casi como un experimento. Durante la conversación incluso apareció un deseo particularmente ambicioso: una película de «La Más Draga«.

Por ahora debe entenderse justamente como eso: una idea expresada por sus creadores, no como el anuncio formal de una producción confirmada. Pero resulta bastante coherente con la historia que acaban de contar.

Hace años, Carlo dijo que: «Estaría padre» hacer un programa para impulsar artistas drag locales. Bruno respondió, básicamente, “pues hagámoslo”. Pensaban hacer una temporada. Van rumbo a la octava.

Quizá la historia de La Más Draga también se explica así: dos personas acostumbradas a preguntarse “¿y si hacemos esto?” y con el peligroso hábito de terminar haciéndolo.

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