A punto de comenzar su sexta temporada al frente de Drag Race España, Supremme de Luxe podría limitarse a celebrar uno de los momentos de mayor visibilidad del drag en España. Pero después de una vida sobre los escenarios, también sabe que los reflectores tienen una costumbre incómoda: algún día pueden apagarse. En entrevista con La Reseña Que Nadie Pidió, la artista habló de la nueva temporada, la llegada de un drag king a la competencia, las condiciones laborales del transformismo, su paso como jueza por Drag Race México: Latina Royale y, sobre todo, de lo que tendría que ocurrir para que este momento de expansión del drag no termine convertido solamente en una moda.
Sobre la sexta temporada, Supremme soltó una pista sencilla pero bastante peligrosa para quienes creemos tener el reality resuelto desde las promos: “Es una temporada en la que la suerte no está echada”. Para la conductora, parte de la longevidad de Drag Race España se encuentra precisamente en que cada edición ha conseguido construir una personalidad diferente. “Cada temporada vuelve a ser una sorpresa”, explicó, señalando que esa capacidad para renovarse es una de las razones por las que el programa continúa generando conversación después de seis entregas.

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Marcus Massalami y una definición de drag que sigue expandiéndose
Uno de los cambios más significativos de esta edición será la participación de Marcus Massalami, el primer drag king en competir en Drag Race España. Para Supremme, su presencia no debería entenderse únicamente como una novedad dentro del formato, sino como una oportunidad para ampliar aquello que el programa permite ver.
“El drag es un arte libre y es un arte muy diverso”.
Supremme defendió que existen diferentes lenguajes, expresiones y maneras de hacer drag, por lo que considera que sumar nuevas representaciones al programa es positivo. Sobre la incorporación de Marcus fue especialmente clara: le parece una decisión “acertadísima” y una oportunidad para visibilizar la grandeza y las diferentes expresiones del drag king.
Y la conversación resulta especialmente pertinente para la Dragversidad. Después de años en los que la televisión ayudó a popularizar una imagen muy concreta de lo que podía ser una artista drag, abrir el escenario a otras expresiones también significa recordar algo que las escenas locales y underground llevan décadas demostrando: el drag nunca ha cabido cómodamente dentro de una sola caja.

Supremme de Luxe quiere regresar a México pero necesita quien la traiga
Entre tanta reflexión también hubo tiempo para lanzar una petición bastante directa al otro lado del Atlántico: Supremme quiere volver a México. Actualmente presenta Intimísimo, un espectáculo autoproducido con música en vivo en el que viaja acompañada por nueve personas. Precisamente esa dimensión hace complicada una visita internacional: trasladar banda, equipo técnico, hospedaje y producción implica unos costos que necesitarían el respaldo de alguien que produjera el espectáculo en México.
Y ganas, por Supremme, no faltan. La artista recordó con cariño sus anteriores presentaciones en el país y particularmente la respuesta del público mexicano, al que describió como “muy disfrutón”. Incluso recordó un concierto junto a La Prohibida en el que la audiencia conocía sus canciones y cantaba con ella. “Estoy deseando volver”, aseguró.
Intimísimo, además, tiene una premisa deliciosa: Supremme cobra, pero el público trabaja. La artista lo describe como una especie de “terapia de choque colectiva” donde las personas cuentan aquello que normalmente no cuentan y ella responde con canciones. El espectáculo está acompañado por una banda integrada completamente por mujeres y por un equipo formado mayoritariamente por mujeres y personas LGBTQ+, una decisión relacionada con lo que Supremme considera una deuda artística con quienes históricamente han sido fuente de inspiración para su trabajo.
De Drag Race España a Latina Royale: “Apoyo total a Mariana”
La conversación inevitablemente cruzó el océano. Supremme participó como jueza invitada en Drag Race México: Latina Royale y contó a LRQNP que la experiencia de entrar a una versión internacional de la franquicia resulta extrañamente familiar y diferente al mismo tiempo: los sets y las dinámicas pueden parecerse, pero detrás de ellos existen otros equipos y otras formas de trabajar.
No llegó completamente ajena al talento latinoamericano. Supremme aseguró que sigue la escena y se mantiene pendiente de lo que ocurre fuera de España, pero valoró especialmente haber sido invitada y la manera en que fue recibida durante su participación. Texto pegado Y entonces hicimos la pregunta que había que hacer: ¿fue Team Mariana Stars?
La diplomacia duró aproximadamente cero segundos.
“Yo estoy con Mariana siempre”, respondió. Aunque recordó las raíces venezolanas de Mariana Stars, también señaló que era la representante proveniente de Drag Race España dentro de la competencia y extendió ese cariño al resto de las artistas que han pasado por su escenario: “A cualquiera de las que haya pasado por Drag Race España, si ellas me necesitan, yo ahí voy a estar”.

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La deuda pendiente no está en televisión: está en las condiciones laborales
No podemos dejar de hablar del drag que no esta televisado. Porque una franquicia internacional puede amplificar carreras y colocar al drag frente a millones de personas, pero eso no significa automáticamente que las condiciones de quienes trabajan todas las semanas en los escenarios hayan evolucionado al mismo ritmo.
Supremme considera que todavía deben mejorar las condiciones laborales del drag en España, no solamente en materia económica, sino en los propios espacios de trabajo. Habló de lugares donde se pretende presentar espectáculos sin iluminación adecuada, escenarios o equipos de sonido capaces de sostenerlos.
“Es todo como muy precario”, resumió.
Es una distinción importante: celebrar que el drag ocupa televisión, teatros y grandes producciones no debería impedir mirar las condiciones en las que continúa trabajando buena parte de la escena cuando las cámaras se marchan.
“Drag Race España es el fútbol del colectivo”
Si alguien todavía duda del lugar que el programa ocupa dentro de la cultura queer española, Supremme tiene una comparación bastante gráfica: Drag Race España se vive casi como el fútbol. La conductora cuenta que existen reuniones en casas y numerosos locales organizando viewing parties cada semana. “Tenemos aquí a nuestra liga”, bromeó.
Sobre la temporada seis promete una edición “divertida” y “sorpresiva”, con concursantes que, según ella, se mantienen muy presentes y han hecho “cosas realmente importantes”. Su amenaza para quien decida saltársela es todavía más sencilla: probablemente terminará escuchando al resto hablar de ella mientras intenta entender qué demonios pasó.

¿Qué pasará con el drag cuando deje de estar de moda?
Pero fue al final cuando Supremme puso sobre la mesa una conversación que trasciende cualquier temporada. Hace tiempo escribió que esperaba que el momento de buena salud que atravesaba el transformismo pudiera perdurar. Cuando le preguntamos si todavía pensaba lo mismo, corrigió la preocupación: las artistas no van a dejar de hacer drag cuando termine la moda.
El riesgo está en los espacios que podrían volver a perder.
“El problema es que luego pase la moda y nos quiten otra vez espacio, nos releguen a bares, a sitios oscuros”.
Supremme no reniega de esos espacios. Al contrario: reivindica que el drag underground, punk y más agresivo debe continuar existiendo porque forma parte de sus raíces. Su preocupación es que vuelva a convertirse en el único lugar permitido para estas expresiones después de haber conquistado televisión, teatros y nuevos públicos.
Y habla desde haber presenciado otros ciclos de popularidad: momentos en los que el drag parece ocuparlo todo hasta que, “de un mes para otro”, desaparecen oportunidades. Por eso también dirige la mirada hacia quienes actualmente encuentran un negocio rentable alrededor de esta cultura: espera que cuando cambien las tendencias recuerden quiénes también ayudaron a generar esos ingresos.
Ese quizá sea el verdadero desafío detrás de una sexta temporada de Drag Race España. No demostrar que el drag puede llenar una pantalla, porque eso ya quedó bastante claro. Tampoco demostrar que puede llenar teatros, viajar internacionalmente o generar comunidades que se reúnen cada domingo como quien mira una final deportiva. El reto será conseguir que cuando deje de ser novedad siga teniendo escenarios, condiciones dignas y espacio para todas sus formas.