La salida de Melinda Verga como primera eliminada de RuPaul’s Drag Race: UK vs the World temporada 3 fue algo que muchos no esperábamos.
El reto que marcó su despedida fue un RuDemption con sabor a ajuste de cuentas, sellado en un lipsync frente a la fascinante The Only Naomy. Un duelo que, más allá del resultado, funcionó como recordatorio de lo que Melinda trae a la franquicia: entrega total, dramatismo sin ironía y esa sensación constante de que algo impredecible puede pasar incluso cuando el reloj ya está en contra.
El impacto de una reina canadiense
Para entender por qué su eliminación pesa, hay que volver al origen del fenómeno. Melinda Verga (alter ego de Mike Derrada), drag queen filipino-canadiense radicada en Edmonton se volvió figura internacional durante Canada’s Drag Race temporada 4. No llegó con los vestuarios más caros ni con el polish de laboratorio, pero sí con algo mucho más difícil de fabricar: autenticidad desbordada. Su nombre, un juego de palabras tan absurdo como inolvidable, fue solo el inicio de una narrativa que abrazó el error, el caos y la risa como identidad.
Momentos como el ya legendario “I was feeling my goats” no la hicieron meme por accidente, sino porque Melinda entiende la televisión como un espacio vivo, no como examen. Esa misma lógica la llevó a brillar en comedia y actuación, coronándose con una victoria icónica en el Snatch Game interpretando a Manny Pacquiao. Desde ahí, el estatus de “leyenda de culto” no fue impuesto por producción: lo decretó el público.
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¿La volveremos a ver pronto?
Su paso por UK vs The World 3 fue breve, sí, pero coherente con su lugar dentro del universo Drag Race. Melinda no es una reina de trayectorias largas y silenciosas; es una reina que entra, sacude y deja eco. Su posterior participación en The Traitors Canada confirma que su valor no está en la permanencia, sino en la huella que deja cada vez que aparece frente a cámara.