El reloj corría y el live no comenzaba. El chat ya estaba inquieto y la expectativa crecía minuto a minuto. Así arrancó el estreno de La Logia de las Reales, el nuevo proyecto de Momo Guzmán, que prometía abrir una etapa distinta en su universo creativo. Desde ese primer momento se sentía que algo importante iba a pasar.

Aclaro algo antes de seguir: esta es una opinión personal. Si tu experiencia fue distinta, también es válida. Aquí venimos a conversar, no a imponer verdades absolutas.

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Tres personajes y una promesa clara

En pantalla aparecieron Renata Dragón Real, Romina Rocky Real y Rosaura Rica Real, tres personajes que expanden el proyecto y que, en teoría, debían presentarse con claridad. Al principio pensamos que sería un video estructurado, pero pronto entendimos que se trataba de un live.

Ese detalle cambió la dinámica. El formato en vivo genera cercanía, pero también exige mayor control del ritmo. Durante los 90 minutos que duró la transmisión, la sensación fue que faltaba un objetivo definido que guiara la conversación.

Expectativa constante y una revelación literal

A lo largo del live hubo bromas internas y referencias a videos pasados de Momo. Además, se mantuvo al público con la promesa de que al final dirían “la verdad”. Esa expectativa sostuvo la atención de muchas personas que querían ver cuál sería el giro final.

Sin embargo, la revelación fue literal. Dijeron “la verdad” sin un desarrollo previo que le diera peso al momento. El recurso generó curiosidad, pero no construyó un clímax sólido. La tensión acumulada no tuvo una recompensa proporcional.

Uno de los momentos más agradables fue la aparición de La Pulga Traviesa. Aunque no era la versión del Multiverso, la voz despertó nostalgia y conectó con quienes siguen ese universo desde hace tiempo. Fue un instante breve, pero efectivo.

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Lo que necesita La Logia de las Reales

El estreno de La Logia de las Reales dejó claro que hay intención y personajes con identidad visual. No obstante, faltó profundidad en su construcción y una meta clara para el episodio. Un piloto debe presentar reglas, dinámica y propósito, y aquí eso quedó difuso.

También se repitieron ciertos tipos de chistes sin que hubiera una evolución en la conversación. Eso puede funcionar cuando el público ya entiende el código, pero en un inicio conviene explicar mejor el universo y sus conflictos.

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Más que morbo, contenido

Renata lanzó una frase ingeniosa sobre ser “el chisme que le ganó al de Maribel Guardia”. La línea tuvo gracia, pero un proyecto no puede sostenerse solo en la expectativa del escándalo. El morbo atrae una vez; el contenido es lo que mantiene.

La Logia de las Reales tiene potencial real. Los personajes existen, la estética está definida y el fandom respondió con interés. Ahora toca darles dirección, estructura y un objetivo narrativo que haga que el público vuelva por convicción y no solo por curiosidad.

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Conclusión

Vi completo el estreno de La Logia de las Reales. Hubo momentos divertidos y otros que pudieron ser más contundentes. Como piloto, puede entenderse como una prueba de tono y dinámica.

El proyecto puede crecer y encontrar su ritmo. Si logra consolidar su propuesta y dar profundidad a sus personajes, podría convertirse en algo sólido. Porque cuando una fantasía está bien construida, el público no solo comenta: se queda y la hace parte de su conversación.

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