Seguimos procesando los ecos de la séptima temporada de La Más Draga, y como suele pasar cuando baja el telón, empiezan a aparecer historias que no vimos en cámara. Una de ellas tiene nombre y apellido: Axelle De Vil. En un live reciente, la artista reveló que fue invitada por la producción para ocupar el lugar de “finalista secreta” con apenas dos semanas de anticipación antes de la gran final.

Axelle fue clara: el tiempo no jugaba a su favor. Preparar un número, un concepto y una narrativa a la altura de una final no es cosa menor, y ante ese escenario decidió decir que no. Sin embargo, como a muchas nos ha pasado después de colgar una llamada importante, el arrepentimiento llegó. Intentó retomar el contacto con la producción, pero para ese momento ya no hubo respuesta. La decisión estaba tomada y el capítulo cerrado, al menos desde el lado del programa.

No fue un caso aislado: El tiempo también pesa en el drag

Lo interesante es que Axelle no fue la única. Calypso, otra de las concursantes de esta edición, confirmó que también recibió una invitación similar. Su postura fue distinta, pero el fondo el mismo: el tiempo. Calypso explicó que prefería no subir al escenario si no podía presentar algo completamente trabajado, algo que realmente conectara con el público y honrara el espacio. En un reality donde todo se amplifica, llegar a medias no es opción para muchas artistas.




Estas revelaciones abren una conversación incómoda pero necesaria sobre los ritmos de producción, las expectativas y el nivel de exigencia que se deposita en las drags incluso fuera de competencia. No todo es falta de ganas; a veces es puro oficio y respeto por el escenario.

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«FEMINACA» cuando el drag toma otro camino

Mientras el “qué hubiera pasado si…” sigue flotando en el aire, Axelle De Vil decidió canalizar esa energía en lo que mejor sabe hacer: crear. Su más reciente single y videoclip, Feminaca, ya está disponible en todas sus plataformas digitales y funciona casi como una declaración de principios. Si no fue finalista secreta, fue porque eligió otro escenario para hablar, moverse y gritar quién es.

A veces el drag también es saber decir que no, arrepentirse, seguir creando y recordar que el foco no define el valor de una artista. Y Axelle, con o sin final sorpresa, sigue dando de qué hablar

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