En un ecosistema donde el reflector suele apuntar a una sola figura, hay gestos que dicen más que mil coronas. La publicación reciente firmada por Cpher no grita polémica ni reclama espacio: celebra. Celebra el arte drag mexicano de Nayla Downs, el cariño del público y, sobre todo, la posibilidad (cada vez más necesaria) de nombrarnos desde la unión y no desde la competencia.

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El mensaje es claro y directo: el drag no se sostiene en solitario. Se construye entre amistades, respeto, admiración y apoyo mutuo. En un contexto donde el reconocimiento a veces llega fragmentado o condicionado, la publicación de las fotos de ambas pone sobre la mesa algo que suele olvidarse entre temporadas, rankings y likes: el trabajo drag también es colectivo, y solo desde ahí puede crecer con dignidad.

Nayla Downs y Cpher una unión que los fans esperaban

La dedicatoria a Nayla Downs, actual reina de La Más Draga, no se siente como halago vacío, sino como reconocimiento situado. Nayla aparece no solo como figura central, sino como parte de una red creativa que incluye vestuario, fotografía, peinado y corazón literal y simbólicamente. Porque aquí el crédito no es trámite: es postura.

Más allá de los emojis y los hashtags, el post funciona como un pequeño manifiesto visual. En tiempos donde el drag es constantemente observado, juzgado y explotado, elegir hablar de comunidad es un acto político suave pero firme. No niega las tensiones del medio, pero propone otra narrativa posible: Reinas que se reconocen entre sí, artistas que se sostienen y proyectos que no se construyen desde el “sálvese quien pueda”.

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El drag brilla, sí, pero brilla más cuando se refleja en otras. Y en ese reflejo chuladita y cabrón también se construye historia. 

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