La escena drag mexicana vuelve a encender las alarmas, pero esta vez no por un reality ni por un lipsync viral. La artista drag Mista Boo denunció públicamente el robo de una gran parte de sus vestuarios y elementos de drag, piezas que forman parte no solo de su trabajo escénico, sino también de años de inversión, creatividad y construcción artística.
A través de redes sociales, la drag lanzó un mensaje directo y sin rodeos: «quienes tengan las piezas o lleguen a verlas usadas deberán comunicarse con ella para entregarlas, advirtiendo incluso posibles acciones legales». El mensaje llegó acompañado de publicaciones de cuentas cercanas a la comunidad drag que comenzaron a difundir la situación para intentar localizar los artículos desaparecidos.
El drag es un arte caro y por tanto debería ser respetado
La noticia golpeó especialmente a la Dragversidad porque detrás del maquillaje, las pelucas y las plataformas existe una realidad que muchxs fuera del circuito todavía no dimensionan: hacer drag cuesta. Y cuesta muchísimo. Cada vestuario, corset, tocado, peluca o accesorio representa horas de trabajo, diseño, confección y dinero invertido. No es “ropa de show”; es patrimonio artístico.
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Por ahora, la comunidad ha comenzado a compartir las publicaciones para ayudar a recuperar los artículos robados. Y aunque el glamour siempre encuentra la forma de volver a levantarse, queda claro que tocar el drag de una artista no es “llevarse ropa”: es intentar arrancarle una parte de su historia.