Mientras la Ciudad de México se prepara para recibir la atención internacional que traerá el Mundial FIFA 2026, el Comité IncluyeT presentó el primer comunicado rumbo a la XLVIII Marcha del Orgullo LGBTTTTIQAP+ de la CDMX Y si algo deja claro el documento, es que el Orgullo sigue siendo mucho más que una celebración.

Bajo el lema “Ante los ojos del mundo, mi lucha es tu lucha: ¡Igualdad, paz y solidaridad!”, la convocatoria plantea una reflexión incómoda pero necesaria: ¿qué ciudad queremos mostrar al mundo y qué realidades siguen enfrentando las poblaciones históricamente discriminadas? En un contexto marcado por discursos de odio, violencia y retrocesos en derechos humanos, el comité recuerda que junio sigue siendo un mes de visibilidad, pero también de exigencia y resistencia.

El deporte queer toma la delantera

Uno de los anuncios más relevantes es la propuesta de que sean personas deportistas de la diversidad sexual y de género quienes encabecen la marcha de este año. La decisión dialoga directamente con la conversación global que generará el Mundial y busca reconocer a quienes han abierto camino en espacios donde durante décadas se exigió silencio, ocultamiento o renuncia a la propia identidad.

El mensaje es contundente: ninguna medalla, campeonato o reconocimiento debería depender de esconder quién eres.

El regreso del «Tramo del Silencio»

La memoria también ocupará un lugar central en la movilización. El comité confirmó el regreso del Tramo del Silencio, un espacio dedicado a honrar a las personas LGBT+ que han sido víctimas de crímenes de odio, desaparición, violencia, discriminación y abandono institucional.

En un momento donde muchas conversaciones del Pride giran alrededor de la celebración, esta decisión recuerda que existen historias que siguen exigiendo justicia. Porque marchar también es recordar a quienes ya no pueden hacerlo.

Cuando el Orgullo se convierte en debate

Quizá uno de los puntos que más conversación generará dentro y fuera de la comunidad es la postura del comité frente a la comercialización del Pride.

El comunicado reivindica el origen político de la marcha y cuestiona los procesos que han convertido algunas expresiones del orgullo en productos de consumo o estrategias de posicionamiento. Incluso denuncia presuntas prácticas de lucro, cobros indebidos y disputas por el control de la movilización.

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La discusión no es nueva, pero vuelve a colocarse sobre la mesa en un momento donde gran parte de los espacios culturales, comunitarios y artísticos de la diversidad conviven constantemente con patrocinadores, marcas y alianzas comerciales.

Una marcha que sigue siendo protesta

Más allá de los debates organizativos, el mensaje central del comunicado es claro: la Marcha del Orgullo de la Ciudad de México nació como una manifestación de resistencia y continúa siendo una herramienta para exigir derechos, igualdad y justicia social.

Para la Dragversidad, esta conversación toca una fibra particular. El arte drag ha encontrado en el Pride uno de sus escenarios más visibles, pero también uno de sus espacios más políticos. Porque detrás de cada lentejuela, performance y celebración existe una historia de lucha colectiva que permitió que hoy podamos ocupar las calles con mayor libertad.

Mientras el mundo vuelve la mirada hacia México, la pregunta que deja este primer comunicado no es únicamente cómo celebraremos el Orgullo en 2026.

La verdadera pregunta es qué historias, qué exigencias y qué memorias queremos que el mundo vea cuando nos mire marchar.

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