La literatura latinoamericana salió de las páginas para llegar a la pasarela de Drag Race México: Latina Royale. En el capítulo 6, las reinas se enfrentaron a la categoría “Realismo Mágico”, una propuesta que les permitió convertir novelas, cuentos, personajes, criaturas y escenas de algunas de las obras más reconocidas de nuestra literatura en propuestas drag.
La categoría no se limitó a reproducir literalmente una portada o disfrazarse de algún personaje. Cada participante encontró un punto distinto desde el cual abordar la literatura: algunas recurrieron a personajes, otras a criaturas fantásticas y algunas más tomaron escenas específicas para construir una narrativa sobre la pasarela.
El resultado fue una categoría donde una misma obra incluso apareció en más de una ocasión, pero con interpretaciones completamente diferentes.
Del maíz a las “Mujeres de Maíz”
Uno de los libros que apareció dos veces en la pasarela fue Hombres de maíz, del escritor guatemalteco Miguel Ángel Asturias.
Alexis Mateo decidió llevar la referencia de manera prácticamente literal. Vestida en amarillo y verde, la reina fue contundente al explicar su propuesta:
“Soy un maíz. Punto.”
La intención era clara: convertir al maíz, elemento fundamental dentro de la obra y de la cosmovisión indígena que atraviesa la novela, en el centro de su look.
Sin embargo, aunque la referencia resulta fácil de identificar, desde la perspectiva de La Reseña la propuesta se quedó corta frente a otras interpretaciones de la categoría. La idea estaba sobre la mesa; la ejecución, en cambio, no terminó de alcanzar el impacto que prometía un concepto como el Realismo Mágico.
Regina Voce, por otro lado, tomó exactamente la misma obra y decidió llevarla a un terreno completamente diferente.
En lugar de representar literalmente a los “hombres” del título, Regina hizo una reinterpretación femenina y fashion de la referencia: las Mujeres de Maíz.
Su propuesta llevó el concepto hacia una silueta más elevada y sofisticada, demostrando que dos reinas pueden partir de la misma obra y terminar contando historias completamente distintas.
Y ahí está precisamente una de las virtudes de esta categoría: la referencia no determina el resultado.
Elektra Vandergeld y la transformación en axolote
Elektra Vandergeld apostó por Axolotl, el cuento de Julio Cortázar.
Su presentación comenzó con una construcción que, por sí sola, ya resultaba interesante: un traje ejecutivo de estructura cuadrada que hacía pensar en una propuesta rígida, geométrica y corporativa.
Pero Elektra tenía un as bajo la manga.
La revelación mostró un espectacular atuendo inspirado en los axolotes, llevando la transformación y la obsesión presentes en el relato de Cortázar directamente al cuerpo de la reina.
La sorpresa funciona porque el primer look prepara el terreno para el segundo. Lo que comienza como una figura ejecutiva termina convirtiéndose en una criatura fantástica.
Una de esas revelaciones que no necesitan demasiada explicación para entender por qué funcionan.

Mariana Stars lleva Macondo a la pasarela
Mariana Stars recurrió a uno de los grandes clásicos de la literatura latinoamericana: Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez.
Su propuesta partió de Úrsula, uno de los personajes centrales de la novela, y la presentó vestida de negro, como una viuda.
Pero, como suele ocurrir en Macondo, la tragedia no podía quedarse simplemente en tragedia.
Mariana realizó una revelación relacionada con la muerte de José Arcadio y convirtió la pasarela en una escena cargada de simbolismo al hacer aparecer la lluvia de flores amarillas, una de las imágenes más reconocibles asociadas al universo de García Márquez.
La propuesta no solamente buscó representar a un personaje: construyó un pequeño momento narrativo sobre la pasarela.

Matraka convierte su primer libro leído en una criatura amazónica
Para Matraka, La ciudad de las bestias, de Isabel Allende, tenía además un significado personal: según explicó, fue el primer libro que leyó.
Su referencia parte de una de las criaturas del Amazonas presentes en la historia para construir una propuesta que se aleja de la representación literal y se adentra completamente en la fantasía.
Matraka describió su intención como una mezcla entre Björk y algo etéreo, y el resultado fue precisamente eso: una criatura que parece existir en un espacio entre lo humano, lo fantástico y lo sobrenatural.
Más que intentar reproducir una criatura específica, la reina tomó la esencia del universo de Allende para crear su propio ser.
Y quizá ahí está uno de los puntos más interesantes de su propuesta: no parece un personaje sacado de un libro, sino una criatura que podría pertenecer a ese libro.

Xunami Muse lleva el ahogamiento a la pasarela
Xunami Muse eligió La amortajada, de María Luisa Bombal.
La referencia de la reina parte de una de las particularidades más inquietantes de la obra: una protagonista que, desde la muerte, reconstruye y observa su propia historia.
Xunami explicó que su interpretación parte de la idea de contar esa historia mientras se está ahogando.
El agua se convierte entonces en el punto de conexión entre la referencia literaria y la propuesta drag, construyendo una imagen que juega con la muerte, la memoria y esa frontera difusa entre estar aquí y estar al otro lado.
Una referencia menos evidente a primera vista, pero mucho más conceptual cuando se conoce la historia detrás del look.

Eva Blunt convierte el amor en dolor, sangre y deseo
Eva Blunt recurrió a Como agua para chocolate, de Laura Esquivel, y específicamente a Tita y la flor que Pedro le regala.
Pero Eva decidió llevar ese momento hacia un terreno mucho más intenso.
La rosa que recibe Tita se transforma en rojo a partir de la sangre que emana de la herida de la reina, mientras su personaje parece arder entre dolor, tristeza y placer.
Para Eva, estas emociones también forman parte del amor.
La propuesta convierte entonces un elemento aparentemente romántico en una imagen mucho más visceral, utilizando la flor como símbolo de una relación donde el deseo y el sufrimiento pueden existir al mismo tiempo.
Horacio Potasio se convierte en una criatura de Macondo
Horacio Potasio también recurrió a Cien años de soledad, pero su aproximación fue completamente distinta a la de Mariana Stars.
En lugar de interpretar a un personaje o reproducir una escena de la novela, Horacio se planteó otra pregunta:
¿Cómo sería una criatura que existiera dentro del Realismo Mágico?
La respuesta llegó en forma de un ente completamente conceptual.
Su propuesta parece pertenecer a ese universo donde lo imposible puede aparecer en cualquier momento y ser aceptado como parte de la vida cotidiana.
Con un look espectacular y profundamente conceptual, Horacio no intenta representar literalmente a Macondo: intenta convertirse en una criatura que podría haber vivido ahí.

Cuando una referencia se convierte en una nueva historia
La pasarela “Realismo Mágico” terminó siendo mucho más que una colección de referencias literarias.
Las ocho reinas demostraron que adaptar una obra al drag no significa necesariamente copiar un personaje o reproducir una escena. También puede significar tomar una emoción, una criatura, una imagen o una idea y convertirla en algo completamente nuevo.
Desde el maíz de Alexis Mateo y las Mujeres de Maíz de Regina Voce, hasta los axolotes de Elektra, las flores amarillas de Mariana, la criatura amazónica de Matraka, el ahogamiento de Xunami, la rosa ensangrentada de Eva y el ente de Horacio, la literatura se convirtió en materia prima para construir fantasía sobre la pasarela.