Antes de que Drag Race México: Latina Royale comenzara a mostrarnos una nueva etapa de Mariana Stars, ella ya sabía que algo había cambiado. Después de diez años construyendo su vida en España, regresar la mirada hacia Venezuela y encontrarse nuevamente con Latinoamérica significaba mucho más que participar en otra competencia: era volver a preguntarse de dónde venía.
En conversación con La Reseña Que Nadie Pidió, realizada antes de su participación en Drag Race México Latina Royale, Mariana habló sobre identidad, migración, Drag Race España, las nuevas hermanas que estaba a punto de conocer y una carrera que la ha llevado bastante lejos de aquel pequeño pueblo donde alguna vez comenzó a imaginar que podía ser artista.
Porque para Mariana, puedes recorrer medio mundo, subirte a escenarios y entrar al Werk Room. Pero hay algo que no debería perderse durante el viaje. Los pies en la tierra y la memoria de dónde comenzaste.
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Mariana Stars y un regreso hacia sus raíces venezolanas
Mariana lleva una década viviendo en España, país donde desarrolló buena parte de su carrera y desde el cual eventualmente llegó a la cuarta temporada de Drag Race España. Sin embargo, Latina Royale representaba una oportunidad diferente.
La experiencia la llevó a reconectarse con sus orígenes venezolanos y redescubrir aspectos de su propia identidad latina después de tantos años viviendo fuera de la región. Ese regreso no significaba rechazar todo lo construido en España. Al contrario: Mariana entiende su identidad desde todos los lugares que han terminado formando parte de ella. Su reflexión gira alrededor de algo aparentemente sencillo: No olvidar de dónde vienes mientras descubres hasta dónde puedes llegar.
De “Mamá, quiero ser artista” a cumplir aquel sueño
Hay algo casi circular en la historia de Mariana. Durante Drag Race España 4, presentó para su número de talento “Mamá, quiero ser artista”, una declaración que conectaba con aquel deseo que tenía desde pequeña de dedicarse al espectáculo.
Ahora podía mirar hacia atrás. De crecer en un pueblo pequeño imaginando una carrera artística a formar parte de una de las plataformas drag más importantes del mundo, Mariana reconoce que Drag Race transformó su vida y amplificó un sueño que alguna vez parecía mucho más lejano.
Llegar posteriormente a México significaba empujarlo todavía un poquito más. Pero también comprobar que una oportunidad puede abrir la siguiente sin borrar aquello que ocurrió antes.
Drag Race España también viajó con Mariana Stars
Mariana tampoco hablaba de su salto internacional como una conquista completamente individual. Durante la conversación celebró que Estrella Xtravaganza, Arantxa Castilla-La Mancha y ella hubieran conseguido representar a la franquicia española en diferentes competencias internacionales.
Para Mariana, había orgullo en convertirse en una especie de embajadora del programa del que provenía, pero especialmente en hacerlo acompañada simbólicamente por otras artistas con las que comparte esa historia. La competencia puede entregar coronas individuales. La experiencia, aparentemente, también construye familias que después comienzan a viajar por separado.
Antes de Latina Royale, Mariana estaba descubriendo a diez nuevas hermanas
Cuando ocurrió esta entrevista, la audiencia todavía no conocía todas las relaciones que terminarían desarrollándose dentro de Latina Royale. Mariana sí comenzaba a descubrirlas. Ya existía una cercanía con Horacio Potasio, mientras que artistas como Regina Voce y Matraka despertaban particularmente su admiración. De Eva Blunt destacaba su calidez y también hablaba de la convivencia cercana que mantenía con Miss Abby OMG.
Su manera de explicarlo era casi la de una exploradora entrando a diferentes universos. Porque ese era también uno de los atractivos particulares de Drag Race México Latina Royale: artistas provenientes de distintas escenas, países y experiencias encontrándose en un mismo espacio y descubriendo que compartir el español no significa necesariamente compartir las mismas referencias. Mariana estaba entrando para competir pero también estaba entrando a conocerlas.
Venezuela, España y ahora un poquito de México
Quizá una de las declaraciones que mejor explica aquella etapa llegó cuando Mariana habló del recibimiento que había encontrado en México. Su historia personal ya atravesaba Venezuela y España, pero el cariño recibido por la audiencia mexicana había provocado una nueva sensación de pertenencia.
Mariana decía sentirse también, con orgullo y agradecimiento, un poquito mexicana. No como sustitución de una identidad por otra, sino como acumulación. Una artista venezolana que construyó su carrera en España estaba encontrando un nuevo hogar temporal dentro de México. Y pocas ideas podrían representar mejor lo que posteriormente intentaría contar Latina Royale.
“Soy un libro abierto”
Mariana tampoco prometía llegar a la competencia convertida en una versión cuidadosamente controlada de sí misma. Se definía como un libro abierto. Si algo le provocaba risa, quería reír. Si necesitaba llorar, también estaba dispuesta a hacerlo. Su propuesta partía de mostrarse de una manera transparente y permitir que la audiencia conociera tanto a la artista como a la persona detrás del personaje.
Su mensaje final, sin embargo, no estuvo dedicado únicamente a ella. Mariana pidió al público apoyar el contenido LGBTQ+ desde el respeto y el amor, recordando que detrás de aquello que termina convertido en algunos minutos de televisión existen artistas haciendo enormes inversiones económicas, creativas y personales para poder llegar hasta ahí.
Porque vemos la pasarela. No siempre vemos las facturas, las horas de trabajo, las despedidas, las maletas o todo aquello que cada artista tuvo que dejar temporalmente atrás para estar frente a esas cámaras.
Mariana Stars antes de comenzar una nueva historia
Hay algo particularmente interesante en escuchar estas declaraciones ahora. Esta conversación ocurrió antes de que pudiéramos ver su historia dentro de Latina Royale. Mariana todavía hablaba desde la expectativa de conocer a sus compañeras, conectar con México y descubrir qué podía encontrar en aquella nueva competencia.
Por eso quizá no deberíamos leer esta entrevista buscando pistas sobre lo que ocurrió después. Vale más como una fotografía del momento anterior. La de una artista que llevaba diez años lejos del país donde nació y que, después de haber construido otra vida al otro lado del Atlántico, descubría que regresar a Latinoamérica también podía significar regresar hacia ella misma.