De la moda de los años cincuenta al maximalismo de Bob Mackie, Joan Chevalier encontró en Drag Race España 6 una oportunidad para mostrar que detrás de una estética hiperfemenina existe un universo creativo que va mucho más allá de las primeras impresiones.
A Joan Chevalier no le interesa pasar desapercibida. Su universo está construido con colores, siluetas exageradas, referencias a las grandes divas de Hollywood y una feminidad llevada al extremo. Pero detrás de los vestidos, las pelucas y el maquillaje también existe una artista que entiende el drag como una oportunidad para cuestionar las primeras impresiones y recordar que nadie debería ser reducido a una sola faceta de su personalidad.
Tras su participación en la sexta temporada de Drag Race España, Joan conversó con La Reseña Que Nadie Pidió para una nueva entrega de PassDragPort, la colaboración editorial con Padding Magazine que busca acercar a la Dragversidad a las historias, identidades y procesos creativos de artistas drag de distintas partes del mundo.
Todavía impactada por el final de su experiencia televisiva, Joan habló sobre lo que significa haberse mostrado ante una audiencia internacional, las dificultades que enfrentó durante la competencia y los proyectos con los que espera continuar construyendo su carrera.

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Joan Chevalier: un drag maximalista, colorido y lleno de personalidad
Cuando le preguntamos quién es Joan Chevalier y cómo definiría su drag, la artista reconoció que encontrar una sola definición no resulta sencillo. Para ella, Joan representa una parte de su personalidad que encuentra libertad en el exceso, el color y la diversión.
“Creo que lo que yo expreso es mi parte más extra, mi parte más maximalista, colorista y divertida”, explicó.
Su propuesta busca que la estética funcione como una extensión de su personalidad, combinando referencias visuales con una intención que también atraviesa su manera de relacionarse con el público. Joan considera que los mensajes positivos pueden tener un impacto mucho más profundo que señalar constantemente los errores de otras personas.
Esta filosofía también ayuda a comprender cómo interpreta su experiencia en Drag Race España, especialmente después de convertirse en protagonista de algunos de los momentos más comentados de los primeros episodios.
“Cuando me subestiman, crezco”: Joan Chevalier recuerda su paso por Drag Race España 6
Uno de los momentos que marcaron su participación fue el llamado “bullying divino”, expresión que surgió alrededor de las interacciones que vivió dentro de la competencia y que provocó reacciones entre quienes seguían el programa. Al preguntarle cómo experimentó aquella situación, Joan reconoció que no fue un momento sencillo.
“En ese momento fue especialmente difícil porque no sentía el apoyo de mis compañeras. Entiendo que tampoco me conocían”, compartió.
Sin embargo, lejos de definir su experiencia únicamente a partir de ese episodio, la artista explicó que sentirse subestimada también puede convertirse en una motivación para demostrar de qué es capaz.
“Cuando a mí me subestiman, yo crezco y utilizo eso como un cohete para propulsarme y demostrar la mejor versión de mí”.
Para Joan, esa transformación quedó especialmente reflejada durante el segundo episodio, cuando tuvo la oportunidad de mostrar otras habilidades y participar en un reto donde la confección y la colaboración fueron fundamentales. Su reflexión no pretende borrar los momentos difíciles, sino explicar cómo decidió responder ante ellos.

De Bob Mackie a Barbie: las referencias de moda que construyen el universo de Joan Chevalier
La moda es uno de los pilares más importantes de su propuesta artística. Joan encuentra inspiración en diferentes periodos históricos, especialmente en las décadas de los cuarenta y cincuenta, cuyas siluetas y códigos de feminidad continúan influyendo en sus diseños.
Pero su universo no se limita a la nostalgia. Entre sus principales referencias aparecen Elsa Schiaparelli y Thierry Mugler, figuras que llevaron la experimentación y la construcción de siluetas a territorios poco convencionales. Aunque reconoce que ambos nombres tienen actualmente una enorme presencia dentro de las conversaciones sobre moda, Joan asegura que forman parte de sus referentes desde hace mucho tiempo.
También destaca el trabajo de Bob Mackie, particularmente su manera de incorporar el camp, el brillo y el maximalismo al vestuario escénico.
“Me encanta el camp de los vestuarios de Bob Mackie, todo el maximalismo y el brillo que le añadía. Creo que define a la perfección la estética de Joan Chevalier”.
A estas influencias se suma la Era Dorada de Hollywood y una colección de personajes que comparten un elemento fundamental: la hiperfeminidad. Desde Barbie hasta Daphne de Scooby-Doo, Joan encuentra inspiración en figuras que abrazan lo femenino de manera evidente, colorida y, en ocasiones, exagerada. Más que reproducir una estética específica, su intención es utilizar esas referencias para construir un personaje reconocible.

El reto de confección de Drag Race España 6: trabajo en equipo, costura y una Luna
Durante el segundo episodio, Joan participó en un reto de confección que permitió conocer otra faceta de sus habilidades. Al preguntarle por la colaboración con sus compañeras y por la inspiración del desafío, la artista destacó la importancia de reconocer a las generaciones anteriores del drag.
“Creo que hay que respetar a las figuras mayores. No todo el mundo pudo jugar con dinosaurios de verdad en lugar de juguetes”, comentó con humor.
También explicó que, aunque el trabajo colectivo fue importante, ella asumió una parte considerable de la confección porque tenía experiencia cosiendo.
“Es cierto que yo hice mucha parte del trabajo porque al final la que cosía era yo”.
Joan señaló que, además de Vanessa Artiles, también participó activamente en la dirección de las tareas del equipo, especialmente en el desarrollo de su propio diseño inspirado en la Luna. En ese proceso, reconoció el trabajo de Buba Anorex y Alma DeSoul, quienes, aunque no tenían las mismas habilidades de costura, siguieron las indicaciones y colaboraron con el proyecto. Particularmente, destacó la participación de Buba en la construcción de la Luna.
“Buba ayudó en gran parte a hacer la Luna y considero que hizo muy buen trabajo”.
Para Joan, aquel desafío representó una oportunidad para mostrar que su relación con la moda no termina en elegir referencias o imaginar siluetas: también involucra confección, organización y dirección creativa.

Camila y el Talent Show: la historia que Joan Chevalier quería contar
Uno de los aspectos más particulares de su paso por Drag Race España 6 fue el número que presentó durante el Talent Show. La propuesta giraba alrededor de Camila, un personaje con el que Joan asegura encontrar ciertas similitudes.
Al preguntarle qué había imaginado originalmente y qué aspectos de su presentación no alcanzaron a comprenderse en pantalla, explicó que su intención era contar la historia de una mujer que ha sido juzgada públicamente y cuya personalidad, desde su perspectiva, es mucho más compleja de lo que suele reconocerse. Joan considera que algo parecido sucede cuando las personas la conocen por primera vez.
“Soy un poco rara. Entonces la gente se suele hacer una idea preconcebida de lo que voy a hacer”.
Recordó incluso que, cuando Sorny entró en la competencia, expresó su rechazo hacia cierto tipo de personaje rubio de cabello liso, una imagen que Joan considera cercana a los prejuicios que algunas personas pueden tener sobre su propuesta. Sin embargo, insiste en que su universo artístico contiene muchas más capas.
“Considero que he construido un mundo artístico bastante más complejo que solo eso”.
Su interpretación de Camila buscaba explorar la diferencia entre la imagen pública de una persona y sus otras facetas. Joan explicó que, al investigar al personaje, encontró características que le resultaron interesantes: torpeza, sentido del humor, afición por la lectura y participación en actividades humanitarias.
También reflexionó sobre la manera desproporcionada en que, desde su perspectiva, Camila fue juzgada por una relación sentimental en comparación con el hombre involucrado. Más allá de pedir que el público compartiera su interpretación, Joan quería mostrar que las personas pueden tener luces y sombras, y que una representación negativa no necesariamente cuenta toda su historia.
El proyecto continuó desarrollándose en sus redes sociales después del programa, algo que terminó generando una respuesta inesperada.
“Aunque no era necesariamente la intención, he creado un fandom que no existía”, contó entre risas.

La importancia de mostrarse queer dentro y fuera del drag
Durante la entrevista también abordamos una característica que llamó especialmente nuestra atención: Joan mantuvo una expresión estética visiblemente queer incluso cuando no estaba caracterizada como su personaje drag. En una televisión donde las identidades y expresiones de género pueden presentarse bajo determinados códigos visuales, su presencia ofreció otra manera de habitar el espacio frente a las cámaras.
Al preguntarle si consideraba que el público había conectado con esa parte de su identidad, Joan respondió que no podía asegurarlo, pero que le alegraba que se hubiera percibido.
“Creo que se educa desde lo cotidiano”.
Para ella, la normalización de diferentes expresiones de género también ocurre cuando las personas pueden verlas formando parte de la vida diaria, sin necesidad de convertirlas siempre en un acontecimiento extraordinario.
“Cuando tú ves las cosas y no son cosas dañinas, las normalizas y te das cuenta de que no hay nada más inocente que ser uno mismo”.
Joan también cuestionó las reglas sociales que asignan determinadas herramientas estéticas a un género específico.
“Si el maquillaje se inventó para los hombres y se acabó utilizando para las mujeres, ¿por qué no lo podría volver a utilizar alguien que ha sido asignado hombre al nacer?”.
Su reflexión conecta con una de las posibilidades más importantes del drag: permitir que la expresión personal exista sin quedar limitada por las expectativas tradicionales de género.

Supremme de Luxe, el nombre de Joan Chevalier y el cariño detrás de las palabras
No todo durante su participación estuvo marcado por grandes desafíos o momentos de tensión. Joan también protagonizó una conversación particularmente divertida en redes sociales cuando pidió un compilado de las ocasiones en que Supremme de Luxe pronunciaba su nombre durante el programa.
La razón, según explicó, era simplemente la manera tan particular en que la conductora decía “Joan Chevalier”.
“Lo dice de una forma muy concreta y siento cosas de mujer cuando lo dice”, comentó entre risas.
Al preguntarle si se trataba de una broma cariñosa y no de una crítica a la pronunciación, Joan aseguró que nunca le ha preocupado demasiado cómo otras personas dicen su nombre. Para ella, lo verdaderamente importante es la intención.
“Creo que es más importante que alguien quiera llamarte a la forma en la que lo hace”.
Esa postura también está relacionada con su manera de vivir los pronombres. Joan explicó que utiliza todos los pronombres y que no le incomoda que se refieran a su persona en masculino o femenino. Lo que realmente valora es que exista respeto y cariño. En el caso de Supremme, asegura que siempre percibió afecto y reconocimiento hacia su personaje.
Kimmy Miller: la amistad que Joan Chevalier encontró en Drag Race España
Aunque algunos momentos de la competencia fueron difíciles, Joan también encontró vínculos que espera conservar fuera del programa. Cuando le preguntamos a quién extrañaría más de sus compañeras, respondió con humor que esperaba no tener que extrañar a ninguna porque su intención era seguir viéndolas. Sin embargo, reconoció que una de las personas con quienes desarrolló una relación especialmente cercana fue Kimmy Miller.
Joan considera que podrían llevarse todavía mejor si vivieran más cerca. Al explorar las razones de esa conexión, reconoció que quizá existe una afinidad generacional en su manera de entender el humor, pero destacó un elemento mucho más importante: la empatía.
“Creo que he visto la humanidad dentro de ella”.
Para Joan, Kimmy fue capaz de reconocer a la persona detrás del personaje, independientemente de lo que pudiera pensar sobre su propuesta artística. También supo identificar cuándo Joan atravesaba momentos complicados o cuándo alguna situación podía resultar incómoda.
“Para mí la empatía es un valor muy grande y siento que eso es algo que a Kimmy Miller le sobra”.
Aunque reconoce que Kimmy puede utilizar un humor provocador, Joan considera que sus bromas parten de la comedia y no de una intención de lastimar. La amistad representa así una de las experiencias que se lleva de la competencia: encontrar personas capaces de mirar más allá de la primera impresión.

Chevalieritas, música y una posible gira por México: lo que viene para Joan
El paso por Drag Race España 6 terminó, pero Joan ya tiene la mirada puesta en sus siguientes proyectos. Cuando le preguntamos qué viene para su carrera y dónde podremos verla próximamente, compartió que tiene planes de llevar su trabajo a escenarios internacionales.
“Tengo planeada más de una gira, así que espero que eso pase pronto y que nos veamos pronto por México”.
Aunque todavía no anunció fechas ni ciudades, Joan Chevalier dejó abierta la posibilidad de encontrarse con el público mexicano en una próxima etapa de su carrera. Entre sus proyectos también se encuentran las Chevalieritas, muñecas inspiradas en su personaje, con las que busca continuar expandiendo su universo creativo. Además, reveló que tiene interés en involucrarse más profundamente en la música.
“Tal vez es un poco pronto para hablar, pero también quiero meterme más de lleno en el mundo de la música”.
La combinación de moda, diseño, objetos coleccionables y posibles proyectos musicales apunta hacia una artista que no pretende limitar su identidad a una sola disciplina.
PassDragPort: la historia de Joan Chevalier continúa en Padding Magazine
La conversación con Joan Chevalier forma parte de PassDragPort, el proyecto editorial que une a La Reseña Que Nadie Pidió y Padding Magazine para contar las historias de artistas drag desde una perspectiva que va más allá de sus resultados en una competencia. Porque detrás de cada presentación, cada pasarela y cada momento televisivo existen procesos creativos, referencias culturales y experiencias personales que merecen ser escuchadas.
Al despedirse, Joan también dejó un mensaje para nuestra comunidad.
“Ha sido un placer hablar con vosotros. Así que un saludo y mando todo mi cariño a La Reseña Que Nadie Pidió, porque yo sí la pedí”.
Su participación en Drag Race España podrá haber sido más breve de lo que algunas personas esperaban, pero Joan Chevalier tiene claro que su historia artística no termina frente a una cámara. Entre muñecas, música, moda y posibles escenarios internacionales, su siguiente capítulo todavía está por escribirse.