Hay algo que todo artista sabe antes de pisar la Quinta Vergara: el monstruo no tiene favoritos. No importa tu trayectoria, tu fama o tu historia. El público del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar decide en tiempo real si te consagra o te destruye. Y en 2026, ese monstruo eligió abrazar a una drag queen. Asskha Sumathra no solo sobrevivió a Viña. Salió con dos gaviotas en las manos y un momento que ya es parte de la historia del drag latino.
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¿Quién es Asskha Sumathra?
Asskha Sumathra es el personaje drag del comediante chileno Óscar Guzmán, una artista formada en el transformismo y el humor escénico. Su carrera nació en el cara a cara, donde el público no miente.
Su salto masivo ocurrió tras ganar el programa Coliseo en 2025, lo que le aseguró un lugar en Viña 2026. Ese logro la convirtió en la primera transformista en presentarse oficialmente como comediante en el festival.
No era solo una presentación. Era un precedente.
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El monstruo de Viña: el público que no perdona
Viña del Mar tiene uno de los públicos más exigentes del mundo. El monstruo no responde a nombres, responde a emociones. Ha abucheado artistas internacionales y ha terminado rutinas antes de tiempo. Cada presentación es una prueba de legitimidad.
Por eso, cuando una drag queen pisa ese escenario, el riesgo es doble. No solo representa su carrera. Representa un movimiento.
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Una rutina que sí logró conectar
Desde el inicio, Asskha encontró ritmo con el público. Su humor, basado en experiencia personal e improvisación, logró instalarse en la Quinta Vergara.
La propia artista explicó que su rutina combinaba libreto con improvisación, adaptándose a la reacción del público.
Y la reacción fue clara. El monstruo estaba con ella.
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El corte abrupto que cambió el ambiente
Cuando el show terminó, la sensación fue inesperada. El cierre llegó de forma abrupta, lo que generó desconcierto en el público presente.
Las pifias no fueron contra Asskha, sino contra el momento. La audiencia percibió un corte repentino en el ritmo natural del show. Sin embargo, la realidad era otra.
La propia comediante aclaró que no hubo censura ni interrupción inesperada. Su rutina duró los 50 minutos pactados y su salida respondió al cumplimiento del tiempo asignado.
“Uno tiene que respetar al que viene”, explicó la artista, confirmando que todo ocurrió dentro de lo establecido.
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El momento en que el monstruo la convirtió en historia
A pesar del desconcierto inicial, el público sostuvo su apoyo. El monstruo no la rechazó. La reconoció.
Ese reconocimiento se tradujo en la Gaviota de Plata y la Gaviota de Oro, los máximos premios del festival.
Esos premios no los entrega la producción. Los exige el público. Y el público fue claro. Asskha Sumathra había ganado su lugar.
Más que una rutina, un precedente
La propia artista reconoció el valor simbólico del momento. No solo por los premios, sino por abrir una puerta para el transformismo en ese escenario.
Viña del Mar no es un espacio menor. Es un termómetro cultural.
Que una drag queen enfrente al monstruo, conecte con él y se lleve dos gaviotas cambia la conversación.
El drag ya no está tocando la puerta. Ahora está adentro. Y el monstruo ya lo escuchó.