¿Qué pasa cuando Deseos Fab entra al multiverso de Burrita Burrona, pero esta vez no para aparecer simplemente frente a las cámaras, sino para convertirse en un nuevo personaje? La respuesta incluye una botarga, mucho calor, visibilidad limitada y una buena dosis de improvisación.
En uno de sus más recientes videos, Turbulence recibe a Deseos Fab para experimentar de primera mano lo que implica dar vida a un personaje dentro de una botarga, explorando desde la construcción de su identidad hasta la manera en que debe desenvolverse frente a las cámaras.
De Deseos Fab a un nuevo personaje
La experiencia comienza desde antes de ponerse la botarga. Una de las primeras conversaciones gira alrededor de la construcción del personaje, incluyendo la elección de su nombre y, especialmente, la voz que deberá mantener durante las distintas escenas.
Porque sí: ponerse una botarga puede parecer sencillo hasta que llega el momento de actuar dentro de ella.
Turbulence se convierte en una especie de guía para Deseos Fab y comienza a explicarle algunos de los secretos para que el personaje funcione frente a cámara. Caminar, posar, mantener una postura adecuada y aprovechar correctamente los movimientos del cuerpo son parte de un proceso que desde afuera puede pasar desapercibido.
Uno de los consejos más importantes tiene que ver con la visibilidad. Dentro de la botarga, Deseos debe aprender a mirar a través de los ojos del personaje y no de la zona de la boca, ya que esto puede modificar la postura y limitar todavía más el campo de visión.
Y claro, también está el pequeño detalle de estar dentro de un traje enorme mientras las cámaras siguen grabando.
El calor, la postura y el reto de actuar dentro de una botarga
La experiencia también deja ver la parte física detrás de este tipo de personajes. El calor y la poca visibilidad hacen que desplazarse dentro de la botarga sea todo un reto, especialmente cuando además hay que recordar que el personaje debe seguir teniendo presencia.
Turbulence le da a Deseos algunos consejos para evitar que el personaje luzca encorvado y para conseguir movimientos más naturales. Incluso las poses requieren atención: la posición de los brazos, las piernas y la manera de colocarse frente a cámara pueden cambiar por completo cómo se percibe el personaje.
Es decir, debajo de la botarga sigue existiendo una persona actuando, pero el reto consiste en lograr que el público vea al personaje y no a quien está detrás de él.
Una vecinita llega buscando a Pirujis
Una vez superada la parte técnica, llega el momento de darle vida a la nueva identidad.
La improvisación planteada por Turbulence coloca al personaje de Deseos Fab en el papel de una vecinita que llega buscando a Pirujis. La primera interacción comienza tocando la puerta para preguntar por ella, pero la respuesta es sencilla: Pirujis no está.
La situación podría terminar ahí, pero estamos hablando de una vecina que claramente tiene otros planes.
En una segunda visita, el personaje regresa con una nueva excusa: pedir una tacita de azúcar. Después de recibir otra negativa, comienza a insistir hasta intentar convencer a Turbulence de dejarla pasar para echar el chisme.
A partir de ahí, la idea es dejar que la improvisación tome el control y desarrollar la interacción durante varios minutos, para posteriormente cerrar con historias enviadas por el público.
El multiverso también se construye detrás de cámaras
Más allá del resultado cómico de la dinámica, el video permite conocer una parte del proceso que pocas veces vemos: cómo se construye un personaje que prácticamente no puede utilizar las mismas herramientas de expresión que una persona frente a cámara.
La voz, los movimientos, las poses y hasta la manera de mirar tienen que convertirse en recursos para transmitir personalidad.
Y mientras Deseos Fab termina su primera experiencia como “mascotín”, la conversación también deja abierta la posibilidad de llevar esta dinámica a nuevas invitadas, incluyendo la posibilidad de que La Peke se sume en el futuro.
Porque si algo demuestra este experimento es que detrás de una botarga puede existir mucho más que un traje: hay una identidad que construir, una personalidad que interpretar y, por supuesto, un buen pretexto para echar el chisme.