Moon de La Más Draga se ha convertido en una de las participantes más comentadas y celebradas de la séptima temporada del reality mexicano. Originaria de Bogotá, Colombia, Moon llegó al escenario de La Más Draga con un estilo único, un performance profundamente visual y una capacidad camaleónica para transformarse en personajes que parecen salidos de un universo propio. Su estética —oscura, monstruosa, fantástica y llena de narrativa— la ha colocado en el radar de fans que buscan algo más que glamour: buscan concepto, emoción y arte.

Desde su debut en la competencia, Moon dejó claro que su enfoque drag no intenta complacer al canon tradicional, sino expandirlo. Su drag es una experiencia estética que mezcla maquillaje extremo, caracterización elaborada y una sensibilidad narrativa que convierte cada pasarela en un pequeño cortometraje. Con ello, ha logrado no solo destacarse, sino también convertirse en una referencia de diversidad estética dentro del reality.

Un estilo que reinventa la fantasía y el terror

Moon trabaja desde un punto donde el terror, lo simbólico y la fantasía conviven con el glamour más experimental. Su maquillaje, altamente detallado, utiliza prótesis, texturas y dramatismo para crear historias visuales. Estas elecciones no solo la distinguen del resto del elenco, sino que la colocan entre las participantes más conceptuales de la temporada.

A lo largo del programa hemos visto personajes que parecen inspirados en criaturas nocturnas, mundos futuristas y pesadillas estilizadas que solo ella podría materializar. Esto ha generado conversación entre fans que celebran su creatividad y, sobre todo, la autenticidad con la que defiende su visión artística.

Una competidora que no se rinde y que sigue creciendo episodio tras episodio

A pesar de su gran impacto visual, Moon también ha enfrentado retos en la competencia. No todas las semanas han sido fáciles y, como toda artista en un formato tan exigente, ha tenido roces, tropiezos y momentos complicados. Sin embargo, su compromiso con su arte la ha mantenido en constante evolución. Incluso cuando no brilla en un reto, regresa al escenario con algo nuevo, inesperado y profundamente suyo.

Esa resiliencia la ha convertido en una de las participantes más queridas por el público, quien reconoce en ella no solo talento, sino una fuerza creativa que se niega a apagarse.

Moon es una de esas artistas que, pase lo que pase en la competencia, deja huella. Su propuesta es rica, compleja, emocionante y profundamente personal. En La Más Draga ha tenido semanas brillantes y otras más complicadas, pero su esencia permanece intacta: Moon sigue siendo una creadora que nos sorprende, nos intriga y nos recuerda por qué el drag es un espacio infinito de posibilidades. Y en esta temporada, sin duda, nos ha encantado verla crecer, arriesgar, fallar, levantarse y seguir entregando arte puro.

¿Te gustaria ver como ganadora a esta reina? Dilo en los comentarios.

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