Antes de que el drag conquistara la televisión, las redes sociales y los escenarios internacionales, ya existía un arte que hacía vibrar los cabarets, teatros y bares de todo México. Un arte que requería precisión, interpretación, glamour y una enorme capacidad para conectar con el público. Hablamos del transformismo.
Aunque hoy muchas personas relacionan cualquier expresión de género escénica con el drag, la realidad es que el transformismo tiene una historia propia y un legado que sigue vivo gracias a cientos de artistas que, cada fin de semana, transforman los bares del país en auténticos templos de la diversidad.

¿Qué es el transformismo?
Cuando alguien pregunta qué es el transformismo, la respuesta va mucho más allá de ponerse una peluca o maquillarse.
El transformismo es una disciplina artística basada en la caracterización y representación de un personaje mediante vestuario, maquillaje, actuación, expresión corporal e incluso la imitación de gestos, movimientos y voz. Tradicionalmente, muchas artistas transformistas han construido sus carreras interpretando a grandes figuras de la música y el espectáculo, logrando recreaciones tan precisas que el público siente estar frente a la celebridad original.
A diferencia del drag contemporáneo, que suele centrarse en la creación de personajes propios y en la exageración de elementos de género, el transformismo apuesta por la interpretación y la transformación escénica de una figura específica.
Sin embargo, ambos artes comparten algo fundamental: el poder de entretener, emocionar y crear espacios seguros para la comunidad LGBTQ+.
Francis y Ricky Lips: dos íconos del transformismo en México
Hablar del transformismo mexicano sin mencionar a Francis sería prácticamente imposible.
Considerada una de las figuras más importantes de la historia del entretenimiento LGBTQ+ en México, Francis llevó el transformismo a niveles impensables para su época. Su espectáculo llenó teatros, conquistó audiencias masivas y demostró que una artista transformista podía convertirse en una estrella nacional.
Su legado abrió puertas para generaciones enteras de artistas que encontraron en el escenario un espacio para expresarse y vivir de su talento.
Décadas después, nombres como Ricky Lips han mantenido viva esa tradición. Con una trayectoria de más de treinta años, la artista se ha convertido en una referencia obligada del transformismo contemporáneo gracias a su capacidad para recrear con gran detalle a figuras icónicas de la música latina.
Su trabajo representa una escuela artística basada en la observación, la disciplina y la excelencia escénica, valores que han definido al transformismo durante décadas.
Las artistas que sostienen las noches de jotería en México
Pero la historia del transformismo no pertenece únicamente a las grandes leyendas.
También pertenece a esas artistas que cada fin de semana se preparan durante horas detrás de un espejo para ofrecer un espectáculo en algún bar, antro o centro nocturno del país.
Son ellas quienes mantienen viva la tradición del transformismo en ciudades grandes y pequeñas. Quienes hacen que una noche cualquiera se convierta en una experiencia memorable. Quienes reciben a una comunidad que busca celebrar, cantar, reír, olvidar los problemas de la semana y encontrarse con otras personas que comparten el mismo orgullo.
Porque detrás de cada imitación perfecta, de cada cambio de vestuario y de cada aplauso del público, existe una enorme dedicación que muchas veces pasa desapercibida.
Las noches de jotería que tanto disfrutamos no ocurren por arte de magia. Existen gracias a artistas transformistas que convierten los escenarios en espacios de fantasía, libertad y resistencia.
El transformismo sigue más vivo que nunca
En una época donde el drag vive uno de sus momentos más visibles a nivel mundial, vale la pena recordar que gran parte de ese camino fue construido por generaciones de artistas transformistas.
Francis, Ricky Lips y muchas otras figuras ayudaron a crear una escena que hoy continúa evolucionando. Al mismo tiempo, cientos de transformistas siguen llenando bares y escenarios en todo México, demostrando que este arte continúa siendo una pieza fundamental de la cultura LGBTQ+.
Así que la próxima vez que alguien pregunte qué es el transformismo, quizá la mejor respuesta sea esta: un arte que ha hecho reír, llorar, cantar y soñar a generaciones enteras; un legado construido por artistas que transformaron la noche en espectáculo y la diversidad en celebración.