La final de La Más Draga 7 estuvo cargada de emociones, propuestas ambiciosas y momentos memorables. Sin embargo, una de las presentaciones que más resonó con el público fue la de Moon en la final de La Más Draga 7, quien, siendo originaria de Colombia, decidió rendir un homenaje profundo y respetuoso a México a través de su reto “Lo que más amo de México”.

Lejos de recurrir a símbolos evidentes o lugares comunes, Moon apostó por una narrativa oscura y culturalmente rica, inspirada en el folclore mexicano. Su propuesta no solo destacó por su estética, sino por la investigación y el entendimiento del imaginario colectivo del país que la recibió en este escenario.

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El folclore como lenguaje escénico en Moon en la final de La Más Draga 7

El performance de Moon se desarrolló como un relato visual dividido en cuatro momentos clave, cada uno inspirado en una leyenda popular mexicana. La primera figura evocó al Charro Negro, símbolo de la tentación y los pactos oscuros. La elegancia del vestuario y la energía sombría marcaron el inicio de una narrativa intensa y bien construida.

El segundo acto hizo referencia al Chupacabras, una de las leyendas modernas más conocidas de México. Moon reinterpretó esta criatura desde una estética monstruosa y contemporánea, conectando con el miedo colectivo y la paranoia social que rodearon su origen en los años noventa.

En el tercer momento, la reina encarnó a La Llorona, uno de los mitos más representativos del país. A través del dramatismo corporal y visual, Moon transmitió dolor, culpa y lamento, logrando uno de los cuadros más emocionales de su presentación sin necesidad de palabras.

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Un cierre simbólico que elevó el discurso artístico

El cierre de Moon en la final de La Más Draga 7 fue, sin duda, uno de los más celebrados. La artista hizo alusión a las bolas de fuego, figuras asociadas en diversas regiones del país con brujas y presencias sobrenaturales. Este último gesto funcionó como un broche de oro, resaltando leyendas menos exploradas y llevándolas al centro del escenario drag.

Con esta propuesta, Moon dejó claro que su amor por México nace del respeto, la observación y la interpretación artística. Su presentación no solo fue visualmente impactante, sino también coherente y culturalmente significativa, consolidándose como uno de los momentos más sólidos y recordados de la final de La Más Draga 7.

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