La madre del drag mainstream está lejos de bajar el ritmo. Mientras medio internet sigue procesando su reciente paso por México como DJ en el Tecate Emblema, RuPaul ya tiene lista su siguiente jugada: convertirse en presidente de los Estados Unidos al menos en la pantalla grande. Sí, Dragversidad, la reina de las reinas estrenará este próximo 12 de junio la película Stop! That! Train!, una comedia absurda inspirada en el cine de desastres setentero donde RuPaul interpreta nada menos que al mandatario estadounidense y lo reveló todo en una entrevista con Jimmy Kimmel.
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Y honestamente, qué fantasía tan específica: RuPaul usando una peluca que compró hace 25 años para darle vida a un presidente ficticio en una sátira cinematográfica mientras el mundo real parece incendiarse. Arte imitando el caos.
“Stop! That! Train!”: RuPaul cambia la pasarela por el Despacho Oval
La cinta promete convertirse en una carta de amor al humor exagerado de películas como Airport y The Towering Inferno, esos clásicos donde todo explota, nadie sabe qué hacer y siempre hay una diva sobreviviendo al desastre. Básicamente cualquier temporada de reality drag competitiva, pero con presupuesto de Hollywood.
Durante la entrevista con Jimmy Kimmel, RuPaul dejó claro que jamás buscaría un cargo político real. Aunque bromeó diciendo que sería “excelente presidente”, también confesó que la burocracia y las corporaciones terminarían arruinando cualquier intención noble. Eso sí, lanzó una propuesta que probablemente uniría más al planeta que cualquier cumbre diplomática: obligar a las marcas a poner más pañuelos desechables en las cajas. Prioridades.
La película también parece funcionar como un pequeño escape colectivo. Una fantasía camp en tiempos donde el algoritmo, las noticias y la ansiedad social no dan tregua. Y si alguien entiende cómo convertir el absurdo en espectáculo, es RuPaul.
Zaldi el diseñador de confianza de RuPaul
Y hablando de estética, también aprovechó para reconocer nuevamente su alianza histórica con Zaldi, diseñador responsable de muchos de los looks más icónicos de RuPaul’s Drag Race. La relación creativa entre ambos supera ya los 30 años, una rareza hermosa dentro de una industria que vive obsesionada con la velocidad y el reemplazo constante.
Mucho antes de convertirse en franquicia global, RuPaul ya entendía cómo construir personaje, comunidad y negocio. En la entrevista también recordó sus años dentro de la escena musical new wave de los 80 con su banda Wee Wee Pole, un proyecto definido como una mezcla entre “new romantic, jungle funk y new wave”.
Pero quizá el detalle más entrañable es saber que RuPaul fotocopiaba fanzines clandestinamente en la oficina de un amigo, los engrapaba a mano y los vendía por 2.50 dólares junto con postales durante sus conciertos. El DIY queer antes de que el internet lo volviera tendencia.
Y tal vez ahí está la verdadera razón por la que RuPaul sigue siendo relevante: detrás del imperio mediático todavía existe alguien que entendió desde muy joven que el drag no solo era maquillaje o espectáculo, sino supervivencia creativa.
RuPaul no se detiene y el drag tampoco
Entre giras como DJ, nuevas temporadas de RuPaul’s Drag Race, proyectos cinematográficos y apariciones internacionales, RuPaul sigue demostrando que el drag puede existir en todos los formatos posibles: televisión, música, moda, cine y cultura pop global.
Lo interesante es cómo figuras como ella continúan abriendo puertas para que nuevas generaciones de artistas queer sean vistas como protagonistas y no únicamente como “personajes secundarios” dentro del entretenimiento.
Porque sí, Stop! That! Train! probablemente será una comedia exagerada llena de referencias camp, pero también representa algo mucho más grande: una drag queen ocupando el centro absoluto del escenario cinematográfico mainstream y haciéndolo con una peluca archivada desde hace 25 años.