En el marco del Premio Maguey dentro del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, hay historias que no solo se cuentan: se sienten. Y sí, la MasterClass “El universo cinematográfico de C-Pher” fue exactamente eso: un viaje entre risas, confesiones y mucha verdad.

Porque cuando C-Pher habló de su primera vez en drag, no lo hizo desde el drama absoluto ni desde la fantasía perfecta. Lo hizo con humor —ese que desarma—, recordando ese momento inicial que, como muchas primeras veces, tuvo nervio, emoción… y compañía. Porque no estuvo sola. Y ese detalle, lejos de ser menor, terminó marcando el tono de todo lo que vendría después.

Así, entre anécdotas que provocaban carcajadas y otras que dejaban silencio reflexivo, dejó claro que el drag no nace en aislamiento: se construye en comunidad.

De Antofagasta al cosdrag: construir identidad entre lo “raro” y lo poderoso

Originaria de Antofagasta, Chile, C-Pher no llegó al drag de la manera “tradicional”. Su historia comienza en la infancia, entre animación, personajes femeninos y una crianza sobreprotectora que encontró en los medios audiovisuales un refugio creativo.

A los 15 años, el cosplay fue la puerta de entrada. Inspirada en Kuroshitsuji, comenzó a experimentar con el disfraz como una extensión de sí misma. Y sí, lo dijo sin filtros y con orgullo:
“Soy otaku y nunca lo voy a negar”.

Pero lo interesante no es solo el origen, sino la evolución. En un entorno religioso y con expectativas profesionales muy marcadas, C-Pher tuvo que construir su identidad desde cero. Y lo hizo con una declaración que cambió todo: “Soy gay y quiero dedicarme a las artes”.

Esa decisión la llevó a Santiago de Chile y, eventualmente, a crear algo más grande que ella misma. Tras ser rechazada tanto por la comunidad cosplay como por la drag, junto a la Haus of Art decidió apropiarse del insulto: ser “bichos raros”.

Y ahí nació el concepto de cosdrag: una fusión que convirtió la marginación en identidad, y la diferencia en discurso artístico.

México, redes sociales y el lugar donde su arte fue abrazado

La pandemia frenó escenarios, pero no a C-Pher. Mientras el mundo se detenía, ella encontró en redes sociales una nueva plataforma para seguir creando, conectando y creciendo.

Ese impulso la llevó a una decisión radical: dejar Chile tras ser seleccionada en audiciones de La Más Draga para talentos extranjeros en México.

Hoy, con cinco años viviendo en el país, su discurso es claro y profundamente honesto: México fue el lugar donde su arte encontró reconocimiento.

Y no lo dice desde el despecho, sino desde la gratitud. Porque a veces, encontrar tu lugar en el mundo implica cruzar fronteras… y también reinventarte en el proceso.

Clase magistral «El universo cinematográfico de C – Pher»; en la edición 41 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG). Guadalajara, Jalisco, México. Martes 21 de abril de 2026. Foto © FICG / Adrián Salazar

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