Hay proyectos que nacen para entretener y hay otros que nacen para cambiar las reglas del juego. «Las Más Perras» pertenece, sin duda, al segundo grupo. El pasado 16 de abril, con un sold out rotundo en Casino Life Del Valle, el espectáculo celebró su cuarto aniversario confirmando lo que muchxs ya sabíamos en la Dragversidad: este no es solo un show, es un movimiento que ha sabido dignificar el arte drag en la Ciudad de México, llevándolo de la noche al escenario, del antro al espectáculo de alto nivel.

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La noche no escatimó en talento ni en intensidad. Encabezada por C-PHER, ganadora de Solo Las Más; Nayla Downs, ganadora de La Más Draga 7; y Moon, finalista de la misma temporada, la velada fue un despliegue de creatividad, disciplina y narrativa escénica. A ellas se sumaron artistas como Ank Cosart, Dianart DL Diablo y Le Metzua, construyendo un espectáculo donde cada número fue una declaración: el drag no solo se presenta, se construye, se produce y se eleva.

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De la resistencia al escenario: el origen de un fenómeno drag

Cuando Jonathan Valenzuela, creador del proyecto, comenzó «Las Más Perras» en 2022, el panorama era otro. Conseguir espacios no era solo complicado, era también una batalla contra prejuicios. “Había lugares que simplemente no querían abrirnos las puertas”, recuerda. Pero lo que empezó como un acto de insistencia hoy es una realidad contundente: más de 44 ediciones y 68 eventos drag después, el proyecto no solo sobrevive, lidera.

La misión siempre fue clara: sacar el drag de los espacios limitados y darle las herramientas que merece. Pantallas, iluminación profesional, bailarines, audio de alto nivel. Todo aquello que históricamente se le negó al drag, «Las Más Perras» lo convirtió en estándar. Y ese estándar no solo elevó el espectáculo, también elevó la percepción del arte drag en una ciudad que hoy consume, celebra y exige más.

El arte por encima de la franquicia

En tiempos donde las comparaciones entre «La Más Draga» y «Drag Race México» suelen encender debates en redes, este escenario ha demostrado algo mucho más poderoso: el talento no necesita etiquetas. Reinas de distintas franquicias han compartido escenario sin competir, creando momentos virales, colaboraciones inesperadas y, sobre todo, comunidad.

Ese espíritu se siente tanto arriba como abajo del escenario. Las artistas lo viven como un reto constante. C-PHER, quien ha estado desde la primera edición, lo dice claro: regresar implica reinventarse, ofrecer algo nuevo, no repetirse. Nayla Downs destaca el valor de poder producir espectáculos más ambiciosos, mientras que Moon recuerda cómo, desde Colombia, veía este show como un sueño lejano… hasta que se volvió realidad. Y luego está Le Metzua, quien lo resume con una frase que atraviesa todo: “Aquí nació mi drag”.

Un espacio seguro que también sana

Pero si algo distingue a «Las Más Perras» no es solo la producción, es la comunidad. En palabras de su creador, este proyecto se ha convertido en un espacio seguro donde el respeto no es opcional. Aquí no se tolera la violencia disfrazada de crítica, ni el hate como deporte. Aquí se viene a celebrar.

Y ese ambiente ha generado algo que no se puede fabricar: vínculos reales. Historias de personas que encontraron consuelo después de pérdidas, que cumplieron el sueño de conocer a su drag favorita, o que incluso han crecido junto al proyecto (literalmente), como esa familia que hoy asiste con su hija, después de haber empezado a ir cuando aún estaba en camino.

El futuro: más escenarios, más drag, más historia

Cuatro años después, «Las Más Perras» no se siente como un proyecto que llegó a su punto máximo, sino como uno que apenas está calentando motores. Entre sus próximos pasos están expandirse a otros estados, consolidar su gira y seguir generando espectáculos que mezclen disciplinas, como ya lo han hecho con mariachi en vivo (sí, drag con mariachi), porque en este escenario lo imposible solo tarda un poco más en producirse.

Las próximas fechas ya están sobre la mesa: el 21 de mayo con su edición 44 en Casino Life, y el 7 de junio con “Cabronas y Chuladitas”, un espectáculo para todas las edades protagonizado por Nayla Downs y C-PHER en la Carpa Geodésica.

Cuando el drag deja de pedir permiso

En una industria que muchas veces ha intentado encasillar, reducir o romantizar el drag sin entenderlo, «Las Más Perras» responde con hechos: producción, comunidad y visión. No es casualidad que hoy se le nombre como “el espectáculo drag más icónico de la Ciudad de México”. Es el resultado de años de insistencia, de artistas que no negocian su valor y de un público que ha aprendido a mirar el drag con respeto.

Porque al final, más allá del maquillaje, los vestuarios o los aplausos, lo que sucede aquí es otra cosa: un recordatorio constante de que el arte drag no necesita validación pero cuando se le da el espacio correcto, puede cambiarlo todo.

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