Hay viajes que comienzan con un boleto de avión y otros con la posibilidad de que alguien, a miles de kilómetros, finalmente entienda quién eres. Desirée Beck llegó desde Brasil a Drag Race México: Latina Royale hablando un idioma distinto al de la mayoría de sus compañeras, pero llevando consigo algo que nunca necesitó traducción: una personalidad capaz de convertir hasta un pavo dentro de un caldo en una declaración de intenciones.
Tras convertirse en la segunda eliminada de Drag Race México: Latina Royale, conversamos en exclusiva con la artista brasileña sobre aquello que apenas comenzábamos a conocer en pantalla: la barrera del idioma, su intención de representar el drag de Salvador de Bahía, el inesperado origen de su show de talentos, las personas que se convirtieron en su refugio dentro de la competencia y aquello que le habría gustado mostrar si el viaje hubiera durado un poco más.
Pero esta conversación también abre otro pasaporte. Desirée Beck es la primera parada de PassDragPort, la nueva sección colaborativa entre La Reseña Que Nadie Pidió y Padding Magazine, creada para viajar más allá de la competencia y descubrir las historias, experiencias y rarezas de las artistas drag que están cruzando fronteras. Desde México y España, respectivamente, ambos medios exploraremos dos caras de una misma protagonista, así que manténte pendiente de esta sección.
Y para nuestro primer timbrado, el PassDragPort aterriza en Brasil.
Desirée Beck llegó desde Brasil con un idioma propio: su personalidad
Entrar a una competencia internacional donde la mayoría de las conversaciones sucedían en español representaba un desafío evidente para Desirée. Ella misma reconoce que existe un pequeño problema adicional: habla mucho más rápido de lo que piensa. La barrera lingüística provocó que necesitara tiempo para sentirse completamente libre dentro de la competencia. Sin embargo, encontró otras maneras de comunicarse.
“Soy muy expresiva. Hablo mucho con mis manos, con mi cuerpo y con mis locuras, y creo que la gente logró comprender esa esencia”, nos contó.
Su preparación para acercarse al español tampoco comenzó precisamente con un libro de gramática. Desirée se sumergió en producciones drag en nuestro idioma como Drag Race España, Drag Race México y La Más Draga, además de recurrir a uno de los patrimonios culturales latinoamericanos que jamás deberían ser subestimados: las telenovelas. Entre ellas, La Madrastra.
Porque quizá puedas estudiar conjugaciones durante meses, pero pocas escuelas de dramatismo latinoamericano pueden competir contra una buena telenovela.
Más allá de los vestuarios y la comedia, uno de los elementos más entrañables de su paso por el show fue su espontáneo portuñol. Lejos de esconderse tras la barrera idiomática, Desirée convirtió las confusiones léxicas (como descubrir entre risas que lo que para ella era estar «tímida» en español significaba estar «embarazada»» en momentos de pura conexión humana y comedia orgánica. Ese puente lingüístico construido a base de señas, risas y telenovelas mexicanas no solo demostró su carisma, sino que convirtió su acento y su soltura en un sello icónico que terminó por enamorar al público latinoamericano.
Salvador de Bahía y el drag brasileño que Desirée quería llevar a Latinoamérica
Representar a Brasil tampoco significaba para Desirée intentar resumir toda una escena drag bajo una sola estética. Su intención estaba mucho más relacionada con mostrar el desparpajo, la valentía y la libertad creativa que encuentra particularmente en las artistas de Salvador de Bahía.
Desirée habla de esta región como un territorio fundamental para el drag brasileño y como hogar de algunas de las propuestas que considera más auténticas de su país. Ella quería que esa energía apareciera en Latina Royale.
“Mi cabeza es muy loca y soy muy corajuda; lo que pienso lo hago sin filtro y las cosas simplemente salen”, explicó durante nuestra conversación.
Su expectativa era especialmente grande ante retos como la comedia o un eventual Snatch Game, terrenos donde consideraba que podía explotar esa personalidad sin filtros que define buena parte de su drag. La competencia, sin embargo, terminó antes de que pudiéramos descubrir hasta dónde habría llegado.
Sí, tenemos que hablar del pavo: Así nació su show de talentos
Si hubo un momento que dejó bastante claro que Desirée Beck no había viajado hasta México para hacer las cosas de manera convencional, fue su show de talentos. La propuesta terminó con la artista convertida en pavo y metida dentro de un caldo, una de esas frases que probablemente jamás imaginamos que tendríamos que escribir profesionalmente, pero el drag provee.
¿De dónde salió semejante concepto? La explicación es casi tan caótica como el número.
“Estaba fumando marihuana, de verdad. Toda la idea me vino a la cabeza en ese instante, la escribí en un papel y dije: ‘estoy lista’”, reveló Desirée.
Más allá de la anécdota, la respuesta ayuda a comprender cómo funciona su proceso creativo. Desirée no parece particularmente interesada en domesticar las ideas hasta hacerlas convencionalmente comprensibles. Parte importante de su personaje está precisamente en tomar aquello que aparece en su cabeza y comprometerse completamente con ello. Pavo incluido.
¿Qué le faltó mostrar a Desirée Beck en Latina Royale?
Después de una eliminación temprana siempre queda la misma pregunta: ¿Qué habría sucedido con un episodio más Para Desirée, aquello que necesitaba no era necesariamente reinventar su drag, sino tiempo.
Tiempo para sentirse completamente cómoda con el español. Tiempo para adaptarse al entorno. Tiempo para permitir que la personalidad que conocemos fuera de la competencia apareciera con toda su fuerza frente a las cámaras. Su salida, sin embargo, no parece haber cambiado la manera en que entiende su propuesta.
“Mi personalidad es lo más importante que tengo. Las aspiraciones, el maquillaje y los mejores looks son accesorios; lo único verdaderamente real es tu personalidad”, afirmó.
Es una reflexión particularmente interesante dentro de una franquicia donde el vestuario, el maquillaje y la capacidad técnica suelen convertirse en parámetros inevitables de evaluación. Desirée no desprecia ninguno de ellos, pero coloca la identidad de la artista antes que el envoltorio. Puedes cambiar el vestido. Puedes mejorar una peluca. Puedes perfeccionar una técnica. Fabricar personalidad ya es otro asunto.
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Abby OMG se convirtió en su refugio dentro de la competencia
Competir lejos de casa, mientras intentas procesar instrucciones y conversaciones en otro idioma, puede transformar algo tan sencillo como entender lo que sucede alrededor en una fuente adicional de presión. Ahí apareció Abby OMG.
Desirée recuerda a Abby como una de las personas que más la acompañaron durante la experiencia, hasta describirla como una especie de madre dentro del programa, aunque sea más joven que ella.
“Me traducía todo y me ayudaba a entender lo que sucedía”, recordó.
Ese apoyo convirtió la relación en algo que trascendía las alianzas propias de una competencia. Cuando el lenguaje podía colocar a Desirée momentáneamente fuera de una conversación, tener a alguien dispuesto a construir ese puente hizo que pudiera sentirse parte del grupo. Y hubo otra figura brasileña cuyo respaldo adquirió un significado completamente diferente.
La carta de Grag Queen que Desirée necesitaba ver
Durante uno de los momentos más vulnerables de su paso por Latina Royale, Grag Queen mostró su apoyo hacia Desirée. Para alguien que había llegado desde Brasil intentando demostrar que su identidad podía sobrevivir incluso fuera de su contexto cultural y lingüístico, aquel gesto tuvo un peso especial.
“Fue todo para mí. Era lo que necesitaba en ese segundo: sentir el respaldo de Grag, mi madre y alguien a quien amo tanto”, nos contó.
No era únicamente recibir la aprobación de una jueza. Era encontrarse, dentro de una competencia internacional, con la validación de una figura que comprendía de dónde venía. En una temporada construida alrededor del encuentro de diferentes formas de entender la latinidad, ese momento también terminó hablando de algo más amplio: Brasil no necesita hablar español para formar parte de Latinoamérica.
Desirée Beck y una latinidad que también habla portugués
Este fue uno de los temas que Desirée ya había colocado sobre la mesa durante nuestra conversación previa con el elenco de Latina Royale: la frecuente separación de Brasil de las conversaciones sobre Latinoamérica debido al idioma. Su experiencia dentro de la competencia parece haberle mostrado lo contrario.
Las diferencias lingüísticas existieron y tuvieron consecuencias prácticas, pero no evitaron que encontrara compañeras dispuestas a traducir, acompañarla y hacerla sentir integrada. Su paso por el programa terminó funcionando así como un pequeño recordatorio de algo que debería resultar bastante evidente: la latinidad no tiene un solo idioma, una sola nacionalidad ni una única manera de hacer drag.
Precisamente por eso resulta interesante que una competencia internacional permita colocar estas diferencias unas junto a otras. No para borrarlas bajo una identidad latinoamericana genérica, sino para observar todo aquello que cabe dentro de ella.
El consejo de Desirée para las próximas brasileñas que crucen la frontera
Si otra artista brasileña recibe mañana la llamada para entrar a una competencia internacional, Desirée ya tiene un consejo.
“Miren la competencia, miren los resultados y, principalmente, pongan atención al track record”.
Su mensaje es breve, pero revela que participar en un reality no consiste únicamente en llegar con un paquete de looks y esperar que el talento haga el resto. También implica comprender el juego que está sucediendo alrededor. Observar. Entender cómo se están tomando las decisiones. Leer la competencia.
Porque aparentemente puedes ser un pavo dentro de un caldo y, simultáneamente, estar haciendo matemáticas con el track record. La dualidad del drag.
Primera parada de PassDragPort: Brasil ya tiene su sello
El viaje de Desirée Beck por Drag Race México: Latina Royale terminó antes de lo que ella esperaba, pero dos episodios fueron suficientes para dejar algunas pistas sobre una artista que todavía tenía mucho más preparado.
Quería comedia. Quería Snatch Game. Quería mostrar más de Salvador de Bahía. Quería conseguir la suficiente comodidad con el idioma para permitir que toda esa locura que describe saliera sin necesidad de pasar primero por un traductor mental.
No ocurrió dentro de la competencia. Pero una eliminación solamente determina cuánto dura alguien dentro de un reality; no determina hasta dónde puede viajar su historia después.
Por eso Desirée Beck inaugura nuestro PassDragPort, una colaboración entre La Reseña Que Nadie Pidió y Padding Magazine que nace precisamente para continuar la conversación cuando termina el episodio. Desde aquí conoceremos las historias detrás de las artistas que cruzan países, idiomas y escenarios llevando consigo diferentes maneras de entender el drag.
Nosotros ya descubrimos qué significó para Desirée representar a Brasil, quién se convirtió en su refugio y, contra todo pronóstico periodístico, qué sustancia tuvo algo que ver con aquel pavo. Pero nuestro expediente todavía tiene páginas sin sellar.
¿Qué nunca falta en la maleta drag de Desirée Beck? ¿A quién convertiría en brasileña honoraria? ¿Y qué otras curiosidades se esconden detrás de la reina que conocimos en Latina Royale?