La ley contra shows drag en Texas volvió a encontrarse con un obstáculo en los tribunales. El juez federal David Hittner declaró nuevamente inconstitucional la Senate Bill 12 (SB 12), legislación aprobada en 2023 que buscaba restringir determinadas presentaciones consideradas sexualmente explícitas en espacios públicos o frente a menores. El argumento central de la decisión es particularmente importante para la Dragversidad: la norma era tan amplia y vaga que podía terminar castigando expresiones artísticas protegidas por la Primera Enmienda de Estados Unidos.
La resolución del 25 de agosto de 2026 bloquea al fiscal general de Texas, Ken Paxton, de aplicar la legislación y abre un nuevo capítulo en una batalla judicial que lleva alrededor de tres años. Hittner ya había declarado inconstitucional la SB 12 en 2023, pero una corte federal de apelaciones anuló posteriormente aquella decisión y le pidió reconsiderar el caso bajo instrucciones específicas. Tras hacerlo, el juez llegó esencialmente al mismo lugar: la ley continúa teniendo problemas constitucionales.
Y entre páginas de argumentos jurídicos apareció una mujer que probablemente jamás imaginó terminar convertida en ejemplo para explicar los límites de una legislación contra espectáculos drag: Dolly Parton.
¿Qué establecía la ley contra shows drag en Texas?
La SB 12 fue presentada públicamente por figuras políticas de Texas como una medida destinada a restringir determinadas presentaciones frente a menores. Aunque el texto finalmente aprobado no menciona explícitamente la palabra “drag”, versiones anteriores sí hacían referencia a estas expresiones y el gobernador Greg Abbott promovió la legislación como una prohibición relacionada con espectáculos drag.
La legislación prohibía a establecimientos comerciales presentar espectáculos definidos como “sexualmente orientados” ante personas menores de 18 años y restringía estas presentaciones en propiedad pública. Las consecuencias tampoco eran precisamente decorativas. Los establecimientos podían enfrentar multas de hasta 10 mil dólares, mientras que artistas podían recibir cargos por un delito menor Clase A, con una posible pena de hasta un año de cárcel y una multa de hasta 4 mil dólares.
El problema señalado por Hittner está en la manera en que la ley intentaba determinar qué podía considerarse sexualmente explícito. El juez concluyó que conceptos utilizados por la legislación eran demasiado vagos y que su aplicación podía alcanzar expresiones protegidas constitucionalmente. Según la resolución, bajo una interpretación suficientemente amplia podrían terminar bajo sospecha desde ciertos cosplays hasta atletas de natación o imitadores de figuras como Dolly Parton y Elvis Presley.
Cuando una ley creada alrededor del discurso sobre el drag puede terminar metiendo en el mismo costal a una drag queen, un cosplayer, un nadador y una imitadora de Dolly Parton, quizá el problema no estaba precisamente en las lentejuelas.
Dolly Parton terminó formando parte del argumento contra la ley
La presencia de Dolly Parton en la resolución resulta particularmente simbólica después de su muerte, anunciada el mismo 25 de agosto.
Hittner utilizó su imagen para cuestionar la amplitud con la que la legislación podía interpretar determinados elementos de una presentación como sexuales. La estética de Parton (su enorme cabello, vestuario exuberante y construcción deliberadamente voluptuosa) ha sido utilizada históricamente tanto para celebrar como para cuestionar su imagen pública.
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El razonamiento iba mucho más allá de defender específicamente al drag: si características consideradas provocativas bastaran para convertir una presentación artística en objeto de sanciones civiles o penales, una enorme cantidad de expresiones de la cultura popular podrían quedar atrapadas bajo el mismo criterio. La coincidencia adquiere otra dimensión porque la relación de Dolly Parton con esta batalla no era únicamente teórica.
Brigitte Bandit: la drag queen que llevó la batalla hasta los tribunales
Entre las personas que demandaron al estado se encuentra Brigitte Bandit, artista drag de Austin y activista por los derechos LGBTQ+ que además interpreta a Dolly Parton dentro de sus espectáculos. Bandit participó activamente en la oposición a estas restricciones desde 2023, incluyendo su presencia ante el Capitolio de Texas. Aquel activismo eventualmente llegó hasta la propia Dolly.
Ese mismo año, Parton le hizo llegar una guitarra acústica cubierta de pedrería y firmada por ella como reconocimiento por su trabajo frente a las iniciativas que buscaban restringir el drag en Texas. Tres años después, ambas historias volvieron a cruzarse.
Bandit celebró la nueva decisión judicial y sostuvo que el drag siempre ha sido una forma de libre expresión. También cuestionó los intentos del estado por censurar el arte y alimentar hostilidad contra artistas drag y personas LGBTQ+.
El vínculo resulta difícil de ignorar: una drag queen que interpreta a Dolly ayudó a enfrentar una legislación contra estas expresiones; Dolly reconoció personalmente su activismo; y ahora la propia imagen de la cantante aparece en la argumentación de la resolución que vuelve a impedir la aplicación de esa ley.
El juez tuvo un mensaje para quienes consideran ofensivo el drag
La resolución de David Hittner también dejó una frase bastante menos complicada que todo el lenguaje jurídico alrededor de la SB 12. Al referirse a quienes consideran ofensivas las actividades discutidas en el caso, el juez escribió que la solución era relativamente sencilla:
“Simplemente no vayas.”
Más allá de la contundencia de la frase, la idea detrás de ella forma parte de una discusión jurídica mayor: considerar ofensiva una expresión no significa automáticamente que el Estado pueda prohibirla. Hittner determinó que gran parte de las aplicaciones de la SB 12 afectaban presentaciones protegidas constitucionalmente y que las restricciones estaban relacionadas con su contenido y punto de vista.
El gobierno de Texas ha defendido una postura diferente. En noviembre de 2025, cuando una corte de apelaciones permitió avanzar nuevamente con la legislación, la oficina de Ken Paxton argumentó que la medida buscaba proteger a menores de contenidos sexualmente explícitos y defendió su constitucionalidad.
La nueva resolución vuelve a colocar ese argumento frente a los límites impuestos por la Primera Enmienda.
La batalla sobre el drag en Estados Unidos todavía no termina
La decisión de Texas importa más allá de una sola legislación.
Durante los últimos años, distintos estados de Estados Unidos han impulsado medidas destinadas a restringir presentaciones drag, frecuentemente bajo argumentos relacionados con la protección de menores. Sus opositores han advertido que algunas de estas iniciativas utilizan definiciones demasiado amplias que pueden convertir una expresión artística LGBTQ+ en una categoría inherentemente sexual. Texas forma parte de ese escenario nacional.
Por eso la resolución también plantea una discusión que la comunidad drag conoce demasiado bien: dónde termina una regulación legítima sobre contenidos sexualmente explícitos y dónde comienza la censura de una expresión artística por aquello que representa. Esta vez, la respuesta del tribunal fue clara. La SB 12 cruzaba esa línea.
Y hay algo casi cinematográfico en que Dolly Parton aparezca entre los nombres utilizados para explicarlo. Una mujer cuya imagen hizo de la exageración una forma de identidad terminó formando parte, incluso después de su muerte, de una resolución sobre los límites que el Estado puede imponer a la expresión artística.